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DEBATE vs REALIDAD.

Los días tienen una agenda ajustada. Escapo a su ritmo y puedo conectarme a la radio en estos minutos que le robo a la llenura de los días. No todos los días es posible el robo.

Escucho en radio5.rne la sesión de control al Gobierno en el Senado. Oigo debatir sobre política económica, déficit, dinero público, endeudamiento, austeridad, crecimiento, paro, recortes, políticas sociales y demás realidades que nos invaden. ¿Son nuestros políticos conscientes de que sus decisiones suponen un coste en salud, conocimiento, justicia, educación y futuro para las familias?

Tengo la sensación de que mientras ellos se vanaglorian de su dialéctica, la ciudadanía está colapsada por las consecuencias. No hay demasiado tiempo para entender, comprender y sacar conclusiones de las idas y venidas de la política. Yo no lo tengo, pero la realidad recae sobre mi economía familiar sin piedad.

Me pregunto dónde queda el control de los ciudadanos sobre la gestión de su gobierno, gestión que no prioriza en necesidades vitales. Candentes los recortes en sanidad y educación hemos de ser conscientes de que  esos derechos han de ser irrenunciables, y que su posibilidad la construimos entre todos. Estoy convencida de que los que discuten ahí no tienen ni idea de qué es lo que ocurre exactamente aquí. Les viene muy bien además que estemos ocupados, porque aunque estemos intentando rascarle unos minutos al día para poder acceder a la realidad, nuestro gesto no les afecta. Ellos seguirán siempre a lo suyo, y lo suyo no es lo nuestro, por mucho que nos representen.

MIKI KRATSMAN
















El silencio se tocaba. La retina, aparentemente inmóvil, se movía agitada por un mundo desconocido. En aquella sala amplia, silenciosa, inhabitada; la realidad taladraba mi pensamiento, el valor de lo que soy, la verdad del mundo que me rodea. Lo que he visto hoy es la mirada del otro. El mundo que no vivo. Y junto a esa perpectiva, la verdad que se rompe, que me rompe; que convierte en mil pedazos la inocencia, la esperanza, toda posibilidad de sentido. Abandono. Desolación. Banalidad. Conflicto. Vida. Lo único universal en el mundo es la risa de un niño. ¿Salvación? El dolor se impone a pesar de todo lo grande que me rodea; dolor no ignorado que convierte cada segundo en un interrogante. El mundo que no vivo es hoy una daga. ¿Seremos capaces alguna vez de comprender lo que hemos hecho?



MUSAC : Miki Kratsman _Del 28 de enero al 3 de junio de 2012_.

Nacido en 1959 en Buenos Aires, emigró a Israel en 1971. Empezó su carrera como fotógrafo de prensa en el diario Hadashot, donde trabajó hasta 1994. Desde entonces, a partir de 1995, comenzó a realizar sus fotos en Twilight Zone, la serie semanal que dirije el legendario periodista israelí Gideon Levy sobre los territorios ocupados para el periódico Haaretz de Tel Aviv. Ha participado en numerosas muestras internacionales y nacionales, en Venecia, Seúl, Madrid, Tel Aviv o Vigo. Recientemente, en el proceso de la organización de esta muestra en el MUSAC, Kratsman recibió dos prestigiosos premios; el que otorga el Peabody Museum of Archeology and Ethnology de la Harvard University, y el que se considera como el más importante de Israel, el Premio Emet para la Ciencia, el Arte y la Cultura. Kratsman es Director del Departamento de Fotografía de la Bezalel Academy of Arts de Jerusalén y está representado por la Chelouche Gallery de Tel Aviv.


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Kumer _ ¿Soy un hombre tonto?_.
Guy _No_.
Kumer  _Entonces, ¿por qué he de vivir como un pobre toda mi vida?_.

** Diálogo de la película: El año que vivimos peligrosamente.
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DOCENCIA Y EDUCACIÓN _ o las tareas escolares a juicio_.








La propuesta consiste en no realizar deber escolar alguno durante 15 días, periodo que valdrá para  la reflexión sobre lo que se vive actualmente en las familias. Hoy, las tareas escolares son un talón de Aquiles más en la dinámica de cualquier familia, y a veces influye tan poderosamente, que en momentos acaba siendo un total desastre lo que en principio fue pensado como algo bueno, necesario y positivo.

Considero que las tareas escolares son senciales para que el niño adquiera una responsabilidad sobre su mundo, su futuro, sus perspectivas y cierta madurez sobre la gestión de su tiempo; a ellos sólo compete el modo, el cómo, y la forma en que habrá de distribuir su tiempo. Al menos, así era antiguamente. Me pregunto qué está sucediendo en el sistema educativo hoy, o cómo son hoy las generaciones, para que esas tareas escolares que en principio son una posibilidad formativa y educativa más, influyan tan poderosamente en las relaciones familiares, Y lo hacen de tal modo que incluso arrasan tanto con la dinámica interna de la familia, como con su proyección social.

No es la primera vez que me toca diseccionar todo un fin de semana para encontrar un tiempo considerable dedicado a éstas tareas que los niños tienen que realizar. Si ese fin de semana es un puente, entonces hay que estar ya preparado, porque a la vuelta es seguro que cae algún examen. Yo me pregunto entonces por qué estos peques no tienen tiempo para descansar. ¿No descansamos todos? Luego está ese otro lado más sibilino, el de la culpa, cuando se da por hecho _explícita o implícitamente_ que si el niño no ha hecho los deberes es porque sus padres no se han sentado con él a hacerlos, cuando es el propio padre el que recibe la reprimenda  _directa o indirectamente_ mientras se le va quedando cara de póker. La familia ha de estructurar su tiempo para que los deberes sean realizados, pero no son responsables de ellos. El responsable es el niño.

Es agotador que después de la rutina semanal en que todas las tardes se realizan deberes y se dedica un tiempo para el estudio, nos encontremos que durante el fin de semana hay que hacer un trabajo sobre Marie Curie, una figurita de barro o un circuito eléctrico. Trabajos que en ocasiones el niño no puede realizar solo. Entonces es cuando la diferencia es más que palpable; pero no porque los niños sean diferentes, que efectivamente lo son y cada uno lo hará a su manera, sino porque sus padres no parten ni de la misma capacidad, ni de la misma posibilidad de estar al lado de sus hijos trabajando en esas tareas, o más concretamente, no tienen tiempo de estar realizándolas directamente por ellos.

He visto con bastante impotencia cómo se infravalora un figura hecha por un niño él solito, mientras que se alaba una figura hecha por otro _es decir, hecha claramente por un adulto_. He pasado por ello como una afrenta para el desarrollo emocional del propio niño, pero seamos realistas, esto el niño lo considera un fracaso personal. Es una manera de bajar de un soplo la autoestima de cualquier pequeño. Pero el sistema es éste: y es lo que hay. Así que ahí te encuentras; explicando a tu hijo que lo importante es su autonomía, que fue capaz de pensarlo todo él solito, desde el tamaño de la figura, hasta los colores y diseño de la vestimenta. Pero no es fácil entender esto cuando el aplauso va para quien ha hecho un figura preciosa con la ayuda de un adulto, o que directamente la ha hecho el adulto por él. 

Vivimos en una sociedad donde los niños tienen más que eliminada su creatividad; la tienen anulada. No tienen horas de juego en la calle, libres, están demasiado tiempo encerrados en casa, es cierto que tal y como están las cosas así ha de ser. Hoy, no  son ellos los que aprueban, crean, imaginan; es la capacidad de sus padres la que el sistema educativo está poniendo en juego. No se valora su capacidad de gestión, sino la capacidad, cultura y tesón de sus padres. El niño en demasiadas ocasiones se ve en la tesitura de mostrar en el cole lo que ha aprendido en casa, la capacidad que tienen sus padres de enseñar. Y es injusto, tremendamente injusto; porque no todas las familias parten de una misma base cultural, de unos mismos medios económicos, ni de una misma disposición de tiempo para ayudar a sus hijos. ¿Quién es entonces el perjudicado?

Me uno a esta protesta, y lo hago muy solidariamente, para evitar esa discriminación educativa de los niños que por circunstancias no tienen la posibilidad de ser ayudados en casa. Me pregunto desde hace tiempo por ello, por lo que está pasando en la educación. Porque cada vez los padres nos vemos más obligados a responder de las tareas de nuestros hijos y porque el niño que no tenga la fortuna de poder tener a sus padres detrás, tarde o temprano tendrá una etiqueta. Esto es necesariamente cruel, y se ha de evitar. Los niños no pueden ser educados desde la desigualdad de sus circunstancias, desde los condicionantes culturales y económicos que sus padres tienen, sino que han de ser educados desde su personalidad, desde lo que en sí mismos parten, procurando el desarrollo de esos talentos que aún tienen escondidos.

Creo que se ha de buscar un equilibrio entre lo que los niños reciben como enseñanza y lo que se les exige conocer, asimilar y gestionar en casa, reconocer que cada niño es un mundo y tiene unas circunstancias concretas que no han de perjudicar su aprendizaje. Supongo que no es nada fácil saber cuál es el término medio y equilibrado cuando en una clase hay niños despistados, inquietos, inteligentes o pausados. Unos niños necesitarán más ayuda que otros, eso es evidente, y se les intentará ayudar a cada uno de ellos, pero por favor, que en la labor de la enseñanza no se jugue jamás las realidad de sus padres.

Comencemos pues por una honesta y sincera revisión de lo que está sucediendo. Porque lo que no puede ser es que la docencia recaiga sobre la familia  _tampoco debemos  permitir que la labor de la familia, que es educar a sus hijos, recaiga sobre los profesores, que esta es otra_. Hay demasiada confusión de roles, eso al menos es lo que pienso. Y con rabia, me pregunto por qué a mi me tiene que caer la misión de enseñar conocimientos a mi hija cuando yo al colegio la he enviado muy bien educada. Seamos sensatos; si para que un niño responda adecuadamente a las exigencias formativas necesita de una tutela continua, algo está fallando, y quien tiene las de perder es el niño.
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** Conversación de una madre con la profesora de su hija:

_ Mire, yo lo que le pido es que enseñe a mi hija a leer, a sumar, a restar... de lo demás me encargo yo. La que debe llevarla al parque a jugar soy yo, de excursión, a ver películas... Debe evitar mandar esta cantidad de deberes en casa, yo no soy quién para enseñarle lo de este librito. Usted es quien está capacitada para ello, de enseñanzas y aprendizaje la experta es usted, yo por contra me comprometo a que llegue al cole educada, y mire, lo tengo más que claro, para excursiones, para llevarla de fiesta y a jugar, para eso ya estoy yo. Es que esto no puede ser...

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FEMINISMO vs PERSONA.

 



El feminismo ha sido necesario y lo seguirá siendo, esto desde luego ni lo dudo. La razón; todas las injusticias que a día de hoy sufren las mujeres en la mayoría de los escenarios del mundo. Las mujeres viven verdaderas historias de indignidad en muchos rincones de la tierra. No podemos igualar nuestra situación en el mundo occidental con la realidad que se vive en otros espacios en los que la mujer es meramente un objeto desdeñable.

El feminismo ha de luchar por la presencia del lado femenino, de todos los lados femeninos. Entre todos hemos de construir una sociedad que valore a cada una de las personas que la conforman, a hombres y mujeres; que respete sus derechos, creencias, proyecciones vitales. Cada comunidad ha de hacer valer las capacidades de los seres humanos que la conforman, ha de generar contenido cultural que haga realidad la libertad, que aboge para que los hijos sean responsabilidad de ambos progenitores, ha de establecer infraestructuras para que la conciliación personal y profesional sea posible, ha de valorar la persona por encima de su raza, sexo, religión y proyección social. La sociedad ha de lograr oportunidades y espacios para el ejercicio de la libertad. Lo necesario es todo aquello que construya un mundo donde hombres y mujeres puedan realizar su proyecto vital sin que este sea juzgado, vilipendiado y anulado como posibilidad.

El feminismo del siglo XXI ha de dejar de ser reduccionista, acotado, manipulador. Tiene que albergar las mil caras que supone ser mujer, las posibilidades que la proyección femenina es en cada mujer.

Tengo absolutamente claro que ha de ser la persona la que siempre elija qué quiere vivir, cómo, en qué intensidad. Que la persona es electora única sobre la vida que quiere construir para sí, y que ha de tener la oportunidad de intentarlo. El feminismo ha de apoyar siempre la voluntad femeninia, nunca nos debe decir hacia dónde tiene que proyectarse esa voluntad, en qué ámbito concreto; eso es dominio exclusivo de cada mujer, y lo hará conforme a sus valores culturales, religiosos y emocionales. Porque efectivamente, las mujeres no somos todas iguales. No buscamos lo mismo ni nos realizamos en los mismos escenarios. Y por encima de todo, buscamos que den el valor exacto a la medida de nuestra valía profesional. Por ser mujer no estoy capacitada sin más para dirigir los designios de un gobierno, de una empresa o de una familia. He de poseer un saber hacer concreto para realizar una trabajo determinado, cada escenario exige un perfil concreto, el proyecto y la vitalidad de una mujer concreta. Por ser mujer no valemos para todo. Esto no es denigrar a nadie, ni ignorarlo, es todo lo contrario; reconocerlo. Y esto, exactamente esto, también les sucede a los hombres. Ni todos tenemos las mismas capacidades ni buscamos los mismos escenarios.

Cuando leo algunas cosas que el feminismo actual propaga, me quedo perpleja. Algunas posturas me parecen del todo absurdas, incluso siento que me están llamando imbécil, la verdad. Hace poco leía sobre el empoderamiento femenino, su contenido era muy razonable, muy acertado, sí, pero a cada punto de lo leído le iba sacando alguna puntilla. Pienso que ese empoderamiento no es dominio exclusivo de las mujeres. Los hombres también maduran, también se cuestionan su estar en el mundo y buscan el escenario y el proyecto más afín a sus puntos de referencia vitales. No es algo que nos suceda sólo a las mujeres; ellos también tienen la obligación de cuestionar su presencia en el mundo. El crecimiento personal es algo que afecta tanto a mujeres como a hombres. 

A mi este tipo de lecturas, esa mujer de una pieza, me deja perpleja e incluso con visos de mal humor. No lo puedo evitar. Mucha verdad razonable, coherente a primera vista, pero totalmente demoledora y limitante. Incluso le encuentro cierto cariz demagogo e intervencionista. El feminismo del siglo XXI es necesario, sí, pero para ser veraz, eficaz y respetuoso con la persona, habrá  de revisar muchos de esos presupuestos sectarios, limitantes y absurdos que aún coletean entre sus premisas. Valoro los retos que el feminismo ha logrado, de eso no les quepa duda. Queda aún mucha labor por delante, y demasiadas mujeres denigradas para perderse entre laureles, lisonjas o discursos políticamente rentables. Procuremos que la mujer gane, procuremos una cima alta para la versatilidad y creatividad de su presencia, rebasemos  nuestras premisas o razonamientos, algunos ya obsoletos por la propia realidad a la que se enfrentan. Miremos alto y genuinamente, pues esa parte del mundo denominada feminidad, bien lo vale.

OBSERVANDO

Henri Cartier-Bresson.

No he escrito nada, eso no implica que no haya estado frente a los hechos; la situación actual tiene un tal nivel de incertidumbre y crispación, que sería imposible ignorar la realidad, pensar que no nos repercute, y mucho menos, que no estamos directamente implicados en ella. 

He observado. También he desconectado de lo harta que me tenía la realidad. En estos días me limito a recibir información, a intentar colocar lo nuevo como adecuado, lo que está por venir como la salida posible. Y sin embargo, sé que no las tengo todas conmigo. Desconfío tremendamente de la realidad. ¿Será esto la necesaria consecuencia de no ser capaz de mezclarme con los demás, de llevar a cabo la defensa de un grupo o determinada opción y sentirme totalmente identificada con él? Siempre ha sido así. Soy persona (nunca individuo) antes que grupo. Y cuando una opción me ha parecido adecuada, inmediatamente, comienzo a desconfiar. No soporto la pérdida de la honestidad, la necesidad de imponer tu criterio por encima del de los demás, la necesidad de legislar o dejar de hacerlo para corromper la libertad de los demás. Y los grupos, sinceramente, tienden a esto; a imponerse, a ser sectarios, a olvidar el yo en pos de un nos que no respeta a la persona.
Personalmente creo que el aborto es una aberración, pero también sé que mi opción no ha de limitar la de los demás, seres libres como yo. Creo que la ley del aborto no implica que la gente quiera abortar, al igual que que la ley del divorcio no implica que las personas se quieran divorciar. Sólo son una herramienta. Creo que la piedra de toque está en la educación, la sólida educación y la edificación de una verdadera sociedad del bienestar, en la información veraz sobre lo que es la verdad de un aborto. Sólo ellas serán opciones  eficacies para que esa ley del aborto sea realmente inusual. Acercarse a la verdad de las cosas es el primer principio. Para conseguir que la ley del aborto sea innecesaria, una ley inútil. hemos de empezar a trabajar de otro modo; sobre la realidad tal cual de presenta, sobre el exacto porqué de una mujer que ve como salida a su vida la práctica de un aborto. La realidad del aborto es todo menos sencilla. Esta es mi perspectiva, una convocatoria de este tipo me parece cuanto menos, simplista. No puede ser que la abolición de una ley dependa de la buena intención de 30 personas. La libertad de las personas, tomar la decisión acertada o equivocarse depende de elementos más complejos. La libertad y su ejerecicio no pueden ser anuladas por una sociedad paternalista y dirigida... es entonces cuando la libertad dejaría de ser  lo que es: pura responsabilidad.

Concentración ante Moncloa para que se derogue la Ley del Aborto