VACÍOS Y RESPUESTAS.

El otro día, a raíz de una disertación sobre el inicio de la vida humana, afirmaban que quienes tenemos la convicción de que hay vida humana desde el primer instante de la concepción, sólo podemos pensarlo así, si nuestro punto de vista parte de una perspectiva religiosa. Me hizo pensar. He pensado concienzudamente sobre qué hay detrás de los puntos de referencia vitales en mi vida.

Mi perspectiva transcendente de la vida humana no parte necesariamente de ese punto. Pienso que la religiosidad no es el origen de mi concepción transcendente del hombre, y puede parecer una contradicción. En ese creer certeramente que por encima de nuestro físico cambiante _que va desde la forma de cigoto hasta ese rostro lleno de arrugas_ somos algo que va más allá, aunque no sepa definir certeramente hacia qué exacto escenario, está el día a día. Lo que he vivido. Las religiones, efectivamente, son una respuestas a ese misterio _algunos dirían que es la invención que el hombre crea para eliminar su miedo_, pero no es mi intención hablar de respuestas, sino sobre del origen de mi percepción trasncendente del hombre.

El hombre, sea consciente o no de su naturaleza, es un misterio, transciende a su circunstancia. Lo afirmo aunque mi razón no pueda explicar por qué lo siente tan real. Mi percepción parte esencialmente de mi experiencia al lado de ser humano en situaciones de impacto, en momentos en los que lo que somos no tiene otra forma más que la del misterio. Sólo el ser humano es así ante su dolor, su angustia, su impotencia.Y lo supera, lo transforma, lo eleva a una categoría no racional, independientemente de la religión que procese, o del ateísmo que asume.

La transcendencia del ser humano que aparece en mi vida de forma tan real parte de mi experiencia al lado del sufrimiento, de la muerte, de la mirada del ser humano en condiciones duras. Si tuviera que poner origen a esa perpestiva estaría específicamente en una razón de justicia, o de solidaridad, no en una visión religiosa.

No puede ser lo mismo una cosa que la otra, no puede ser lo mismo el sufrimiento al que algunos seres humanos se enfrentan con la vida cómoda en la que nacemos otros. E incluso dentro del mismo ser humano, no puede valer lo mismo la circunstancia lúdica del tiempo con la del sufrimiento que en algún momento dado nos habremos de enfrentar. No puede ser, no me cabe en la cabeza, que las miserias por las que navega la mayor parte de los seres humanos se quede así, sin más, silenciada para toda la eternidad. El sufrimiento humano, de tan inabordable que es, es en sí mismo una cuestión que en todo ser humano busca respuesta. Para mí, la verdad de la transcendencia que todo ser humano alberga viene de esa razón de justicia que es el que nada quede silenciado, sin respuesta, y sin sentido. El dolor es un vacío, un abismo que no puede ser absurdo. Todo ser humano transciende, independientemente de sus circunstancias. El ser humano va mucho más allá de lo que su biología delimita, y transciende desde el origen hasta llegar a su verdadero lugar.

Soy consciente, sí, de que el alma tiene intuiciones, razones y convicciones, que no siempre pueden ser explicadas. Hay cosas que la razón no explica, no hay palabras, ni significado, pero no por ello dejan de existir. La vida quizá sea demasiado inteligente, mucho más, que nuestra propia inteligencia. Por eso no podemos embotellarla, y mucho menos, ignorarla. La transcendencia para mí sería algo así como una razón de justicia: el dolor que no puede ser olvido. Ningún sufrimiento nos ha de ser indiferente; nos trasciende, supera nuestra inmovilidad. Otra realidad son las respuesta, el modo que tenemos de entender, comprender y dar significado al misterio del hombre. Y esto no es cuestión sólo de religiosidad, conozco también  ateos que sostienen en sus manos el sufrimiento del mundo, que no lo dan por olvidado; ellos tampoco se rinden.


 _A veces las historias de la gente no me importan una mierda. Como el que ve un documental después de comer. Y una vocecita dice "esto debería te debería impresionar". Cada dolor es singular y único. Por las más de las sobrenaturalez razones_.
 Miguel Gil.


LIBERTAD Y DOLOR _O LA MIRADA DEL SER HUMANO_.


No entiendo la esquizofrenia; esa actitud que defiende una perspectiva mientras cercena su realidad, mientras recorta la infraestructura que la haría posible. Me saca de quicio la falta de coherencia y cohesión en lo que decimos y hacemos.

Jamás podría decidir sobre la vida no perfecta de alguien, pero lo que nunca haría es recortar la infraestructura que haría de su vida algo mejor. Si decido eliminar las armas de la muerte, necesariamente tengo que financiar las de la vida. Si estoy en contra del aborto por malformaciónes severas en el no-nacido, he de hacer posible que su vida sea la mejor posible. Si valoro que toda vida ha de ser defendida independientemente de la circunstancia que la define, he de trabajar para que exista una infraestructura sanitaria, educativa y social que la proteja. Si soy político y digo vida sí por todos, para todos he de conseguir una infraestructura amplia, accesible y gratuita. Cuando se habla de lo que se desconoce, y cuando desde esa ignorancia se ejecuta una decisión que obliga a los demás a una opción determinada, se está coartando la libertad.

Lo he dicho alguna vez ya, el problema no es la viabilidad legal o no del aborto. El problema es la infraestructura que ustedes políticos quieran hacen realidad para que las personas, según sus convicciones personales, puedan decidir o no sobre algo tan intransferible como es la vida de su hijo especial. Un niño necesita muchas manos que le reciban, y necesita más, cuando nace diferente.

Informar sobre la realidad, tratar de establecer los medios necesarios para disminuir esa carga que supone asumir una realidad tan dura, sostener una sanidad gratuita, una educación especial gratuita, una atención plural en todas las personas especiales es la labor que usted, Sr Gallardón, habrá de asumir. Porque así es como esa premisa que usted anula por su personal criterio, se convertiría en definitivamente en necesaria. Si usted propusiera esa infraestrucutra para asumir la realidad de un niño especial, quizá no necesitáramos ninguna ley del aborto. La vida, sea cual sea su forma, es un bien infinito. Pero si su forma especial nos hunde, es normal que nuestro corazón no la valore tal cual es y nuestros hechos busquen otros derroteros efectivamente equivocados.

Pienso que sólo los padres han de decidir. Pensar en el aborto me pone los pelos de punta, el aborto de cualquier ser humano _nacido o no, con malformaciones o no_ pero pensar en la defensa de esa vida especial sin una infraestructura económica y social determinada, me sobrecoge aún más. Y lo digo, porque lo que expresa el neurocirujano Javier Esparza es real; es parte de  la vida misma cuando te toca así, tan especial.

La sanidad no puede ser recortada si lo que queremos es ciudadanos atendidos; sean cuales sean sus condiciones, pero por encima de todo, si estas son tan especiales. Y de sobra sabemos que el problema, cuando existe, es tuyo. Sólo tuyo. Y si no que se lo pregunten a esas familias que luchan día sí y día también por alguien especial. Lo detecto cuando veo a las madres abrazar a sus hijos especiales a la llegada del autobús, que lo hace al lado de mi casa. O cuando ingresan en una unidad de hospitalización en la que sufren lo suyo para poder soluionar esos problemas. También sufren los padres. Se necesita mucha atención para que esas personas disminuyan tan sólo un poco, alguno de los problemas que les aquejan. Y esa atención, si usted es coherente, habrá de ser siempre gratuita. La costearemos entre todos.

Para mí la vida es un bien absoluto, efectivamente ha de ser defendida, pero no todo el mundo tiene el mismo punto de partida para poder defenderla sin verse arrastrado por ello. Para esos porblemas puedan ser solucionadas, es necesaria la figura de un Estado de Bienestar patente, que genere esa infraestructura que haga más llevadero el sufrimiento al que es ser humano, por desgracia, en ocasiones se ve abocado. Luchemos por el no-nacido con la misma disposición y medios que lo hacemos cuando adquirimos limitaciones después de nacer. Sr. Gallardón, si usted decide que las personas especiales han de tener la posibilidad de nacer, si decide actuar por sus padres, tiene entonces que ser coherente; actúe por ellos tal y como lo harían sus padres. Establezca una infraestructuta sanitaria, educativa y social ágil, sólida y accesible para solucionar de la manera más óptima cada uno de sus problemas. Un padre así lo haría. Agilice su atención y asuma como gestor de la cosa pública la realidad de una infraestructura gratuita que consolide su mayor estabilidad, su mayor grado de bienestar, en definitiva su posible felicidad. Los padres hacemos todo eso... siempre. Y ya que ha decidido usted decidir como padre, es lo menos que puede hacer.

No, no sólo es cuestión de anular una ley, hay que ser también coherente y dar cohesión a las decisiones que se toman. Si no, es mejor estar con la boca cerrada. No llega a buen puerto quien decide por otros sin asumir las consecuencias. Claro que bien sabido es que quien decide por otros, desconoce en absoluto el respeto por la libertad.

La carta de Javier Esparza es impresionante. Un absoluto silencio... porque esto es verdad. Y si es verdad que no podemos cercenar el derecho a la vida que tiene el ser no nacido _independientemente de sus circunstancias_, tampoco es menos verdad que no podemos abocar al sufrimiento a ningún ser humano. El ser humano es un misterio, y cada persona decidirá en su vida con relación al nivel de comprensión que tiene de ese misterio. Desde luego, lo que no cabe en una sociedad, es asumir la decisión por otro, la libertad es inherente al ser humano; también las responsabilidad sobre sus decisiones. Tampoco cabe decidir por otro y después lavarse las manos. Es peliagudo el debate, ya lo creo. Y lo digo mientras no puedo dejar de pensar en que la ley del aborto es en realidad una posibilidad inhumana que nos define como aniquiladores de inocentes, como una sociedad fracasada.

DE EDUCACIÓN, DEMOCRACIA Y PRIVILEGIOS.

Ryszard Kapuscinski, Como veo el mundo.
Texto publicado en la revista Letra Internacional, número 54.*






El mundo entero aspira a la democratización. La democracia se ha convertido en la solución del momento, el anhelo que todo lo domina, el modelo general. (...) Donde la democracia se ha convertido en hecho, en forma dominante del sistema político, pronto se hace visible una importante circunstancia; la conexión entre democracia y cultura. La democracia es tanto más frágil, insuficiente y superficial cuanto más bajo es el nivel cultural de la sociedad. Un alto nivel cultural de la sociedad es condición para una democracia fuerte. Por eso cuando alguien dice ser un defensor de la democracia, pero al mismo tiempo recorta los gastos en educación, ciencia y cultura, nos encontramos ante un absurdo que en lógica recibe el nombre de "contradictio in adiecto", una contradición en sí misma. Más aún, la ciencia y la cultura seguirán adquiriendo importancia, porque con el desarrollo general aumentará también la dependencia del hombre _y la calidad de su civilización_ de la técnica y por tanto también del estado de la ciencia y las posibilidades intelectuales de la sociedad. Los criterios conforme a los que dividimos hoy las sociedades en desarrolladas o subdesarrolladas ya no son las cantidades de acero producidas, sino el número de estudiantes y universidades.

*_ Fuente; Manuel Leguineche y Gervasio Sánchez (2001),  Los ojos de la guerra. PLAZA & JANÉS.

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No reflejo este texto para hablar de la admiración que tengo sobre la obra de este periodista polaco, admiración ya hecha explícita en otras entradas del blog. Si lo traigo a la palestra es por la inquina manifiesta que me produce todo este desatino actual de lo que hoy vivimos: el recorte de los recursos económicos del Estado para sostener una educación óptima _ y una cobertura sanitaria, que esta es otra batalla y no menos necesaria_.

Me parece un párrafo cuyo contenido le viene al tono de los tiempos que corren. Si lo que se busca es reforzar una sociedad, no recortemos la educación de sus ciudadanos. No inhabilitemos el derecho a tener la salud en buenas manos. Porque todos sabemos que si el Estado no es garante de esa realidad, si acceder a una buena educación, a la atención de la propia salud, reperctue en el bolsillo y lo hace de una manera considerable, pudiera ser que nuestra renta no nos lo pueda permitir. Entonces estaríamos hablando de otra cosa, no de lo que dicen querer construir. Si el esfuerzo personal de cada ciudadano para adquirir unos derechos básicos es más que considerable, o incluso imposible, ya no estamos hablando de un Estado de Bienestar, del tan deseado y mencionado Estado de Derecho. Estaríamos en una sociedad donde la salud y la educación volverían a ser un privilegio.

¿Por qué el gasto para la educación de la ciudadanía ha de ser austero cuando la austeridad brilla por su ausencia en muchos de los escenarios por los que los políticos se mueven? ¿Por qué ustedes no se obligan a esa austeridad a la que nos empujan? ¿Dónde está la transparencia de su gestión y la honestidad de los principios que les mueve a actuar para hacer de esta sociedad una sociedad más justa?

Sin la garantía de una educación y sanidad óptimas pasaríamos a estar en ese lado de la historia en el que vivir y sobrevivir será posible sólo para algunos. Porque hoy sin una educación y una sanidad garantizadas, el coste de un tratamiento contra el cáncer, la alimentación  de personas con enfermerdades raras, el diagnóstico de enfermedades desconocidas, el  tratamiento de enfermedades crónicas; la adquisición de la ciencia, el conocimiento, la creatividad, el arte y la innovación para el ciudadano de a pie serán un imposible. Sin la educación y sin el cuidado de la salud garantizados por el Estado del Bienestar, la posibilidad de ser feliz estará en el bolsillo de muy pocas personas. Volveríamos a esos tiempos en los que la sociedad se dividía en dos grupos; la clase privilegiada y la no privilegiada. Tiempos en que la educación era un derecho de muy pocos.

Cuando uno lee, traduce y extrapola los datos a la realidad es cuando se hace más evidente la incapacidad, desinterés, egoísmo y falacia de la clase política a la hora de encarar los problemas económicos a los que nos enfrentamos. Están siendo ustedes una decepción como gobierno y como oposición.

Y mientras intento que mi enfado no abarque más que el tiempo en que ahora escribo esto, me pregunto si todo esto que digo no será simple demagogia, si lo que mi palabra trasnmite es una simple manipulación obsoleta.

¿Es demagogia pensar que una sociedad ha de construirse en base a la solidaridad? Una solidaridad ciudadana que está dispuesta a ingresar una proporción de su riqueza para construir una red social que no deje sin amparo a quien no puede solventar su necesidad de educación, sanidad, etc. También pienso  que no es justo que una sociedad solidaria tenga que estar gobernada por políticos que saliendo de dicha  sociedad, pretendan destrozar los bienes sociales construídos tras años de esfuerzo.

Señores políticos; gobiernen con honestidad. Empiecen a asumir las premisas de su gobierno, si hemos de ser austeros, seamos austeros. Todos. Si un enfermo no puede tener una ambulancia porque no hay presupuesto, bien, lo llevará un vecino; pero entonces ustedes están obligados a prescindir de vehículo oficial. Si un enfermo ha de pagar su dieta mientras permanece hospitalizado, usted también la pagará mientras permanece en el Congreso. Si un ciudadano ha de cotizar a la Seguridad Social un número de años para poder jubilarse, ustedes también; el mismo número de años. Se podría enumerar una incoherencia _o privilegio_ detrás de otra, pero seguro que ni se sonrojarían, tan seguros están de merecer dichos privilegios. Hay demasiadas cosas que no se deben seguir permitiendo y que le procurarían un buen ahorro a las arcas de ese Estado, ese Estado que es garante de la salud y la educación de cada uno de sus ciudadanos.

Señorías la calificación de su buen gobierno depende de los actos que lo conforman. La acción de las personas _y de los gobiernos_ no es más que el espejo en el que observar los principios y valores que los mueven. El juicio sobre sus actos será lo que les defina como buenos gobernantes o simplemente como unos caraduras. Claro que como para ustedes no hay consecuencias, quizá el juicio sobre sus actos bien les importe nada. ¡Qué digo yo de valores, ni qué de principios y servicio a la sociedad! Si es que al final lo que ha fallado es siempre lo mismo: la decencia. Porque lo único claro es que hay que ser muy indecente para querer aprovecharse de los ignorantes, y claro, si los ignorantes aumentan, pues oye, mejor.

LA KAMIKAZE.


 MAYTE CARRASCO*

Me pregunto cuánta verdad hay en estas páginas; si la verdad cuando no puede ser contada de frente, puede permanecer silente en una historia inventada. Quisiera creer por otra parte, que todo lo narrado es ficción, que ese mundo cruel y despiadado no existe. Pero es engañarse. La literatura constata a menudo que a través de no pocas novelas la vida es capaz de definirse; novelas de costumbres que nos dejan el señuelo de la verdad que clama por ser narrada.


Me he dejado arrastrar por el miedo, el dolor, y la inseguridad de Yulia. Por ese mundo que la atenaza pero que subrepticiamente la convierte en un ser valiente, generoso y sobretodo honesto. La valentía es no dejarse atenazar por el miedo. Yulia es esa valentía. La narración es un recorrido por el Afganistán real; la mirada de la autora es sensible y humana. Es la redención del dolor silenciado. Es el testimonio de quien no calla, de quien no otorga. La denuncia de una realidad que quizá no pueda ser contada de otra manera; pues correría el riesgo de perderse, de no ser creíble o quizá, incluso de no interesar. Un buen ejemplo de cómo una buena historia se convierte en buen periodismo, o viceversa; de cómo el buen hacer periodístico es capar de generar una buena historia. Nunca se sabe bien.

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* Mayte Carrasco, es reportera de guerra freelance. Acaba de regresar de Siria, donde ha sido una de las pocas periodistas españolas que ha logrado entrar de forma clandestina en Homs, donde permaneció casi un mes. El Club Internacional de la Prensa le acaba de otorgar el Premio a la Mejor Corresponsal Española en el Extranjero, que le entregarán los Príncipes de Asturias el próximo 18 de abril. Además, ha recibido la mención especial Mare Terra del premio Ones de la Fundació Mediterrania por su larga trayectoria profesional. Ha cubierto para medios nacionales e internacionales las revoluciones árabes (Siria, Libia, Egipto), la guerra entre Georgia y Rusia, el conflicto de Afganistán, el terrorismo de Al Qaeda en Malí o la guerra sucia del Kremlin en Chechenia e Ingushetia, y ha sido corresponsal en Francia y en Rusia. La Kamikaze es su primera incursión en la literatura de ficción.


 


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DEBATE vs REALIDAD.

Los días tienen una agenda ajustada. Escapo a su ritmo y puedo conectarme a la radio en estos minutos que le robo a la llenura de los días. No todos los días es posible el robo.

Escucho en radio5.rne la sesión de control al Gobierno en el Senado. Oigo debatir sobre política económica, déficit, dinero público, endeudamiento, austeridad, crecimiento, paro, recortes, políticas sociales y demás realidades que nos invaden. ¿Son nuestros políticos conscientes de que sus decisiones suponen un coste en salud, conocimiento, justicia, educación y futuro para las familias?

Tengo la sensación de que mientras ellos se vanaglorian de su dialéctica, la ciudadanía está colapsada por las consecuencias. No hay demasiado tiempo para entender, comprender y sacar conclusiones de las idas y venidas de la política. Yo no lo tengo, pero la realidad recae sobre mi economía familiar sin piedad.

Me pregunto dónde queda el control de los ciudadanos sobre la gestión de su gobierno, gestión que no prioriza en necesidades vitales. Candentes los recortes en sanidad y educación hemos de ser conscientes de que  esos derechos han de ser irrenunciables, y que su posibilidad la construimos entre todos. Estoy convencida de que los que discuten ahí no tienen ni idea de qué es lo que ocurre exactamente aquí. Les viene muy bien además que estemos ocupados, porque aunque estemos intentando rascarle unos minutos al día para poder acceder a la realidad, nuestro gesto no les afecta. Ellos seguirán siempre a lo suyo, y lo suyo no es lo nuestro, por mucho que nos representen.

EL SAPO ES UN PRÍNCIPE. Y VICEVERSA. _o una tarde rescatada por los cuentos_.

Editorial Funambulista.





«Érase una vez una adolescente de un país nórdico de cuyo nombre no hace ninguna falta que nos acordemos. Tampoco merece la pena averiguar cómo se llamaba su ciudad, y ni siquiera sería necesario saber cómo se llamaba la adolescente: era eso, una adolescente, es decir, no era tan feliz y optimista como fingía ser cuando estaba con un grupo de amigos, ni era tan desgraciada como habría parecido cuando se la veía con su familia….»


De sapos, ladrones, cocodrilos, veredas, desiertos y lámparas no tan maravillosas. Cuentos para pasar una tarde que se preveía complicada, que está siendo complicada. De la mano de la lectura, no falta pues la sonrisa, la inteligencia, la ironía y la capacidad de superar _y superarse_. Afortunadamente. Cuántas veces un rato de lectura nos salva de nuestras pequeñas catástrofes, caídas rutinarias, declives emocionales, que aunque no son grandes derrotas, dejan un regusto agrio al día. Esta tarde al azar, sin pensar muy bien por qué ese libro y no otro de los varios pendientes, me leí los cuentos de José Ovejero. 

Ironía, inteligencia y revés de la vida en estado puro. Siempre existe el otro lado, ese que no acostumbramos a visitar, permanece en estado latente. Racionales y sensatos, nuestra vida camina muy a menudo por veredas razonables. Y la razón pocas veces es consuelo. ¿Por qué nos arriesgamos tan pocas veces aleer la vida del revés? ¿Sería en verdad una locura? Quizá, quizá en ese reverso, en lo que está por imaginar, esté aquello que no encontramos; la respuesta. Ese porqué escurridizo y escamoso de las cosas de cada día. La tergiversación y la imaginación como salida, no estaría nada mal. Nada. Pero no nos atrevemos, eso es lo habitual.

¿Y si le pusieramos un poco de traspiés a los minutos del día?, ¿y si osáramos a vivir del otro lado? Quizá la vida no se hubiera complicado tanto... quizá esta tarde hubiera sido menos tarde, con un sabor más dulce y sin rastro de acrituz. ¡Quién sabe!

Sea como sea pasear por todas estas historias ha sido encender una pequeña chispa; la vivacidad que tiene siempre la perspecacia de las pequeñas cosas cuando son miradas desde el reverso. Atreverse a vivir el reverso de las cosas. Complicamos demasiado la vida con nuestra sensatez. A ratos, necesitamos el respirar torcido de la imaginación, encontrar la transformación de lo que intuye en alguno de sus cuentos. Luego, sólo es dejarse llevar...

CUANDO EL PRECIO DE LA PALABRA ES LA VIDA.




El BARÓMETRO DE LA LIBERTAD DE PRENSA.

REPORTEROS SIN FRONTERAS.

DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA: 3 DE MAYO.

DECLARACIÓN DE WINDHOEK, 3 de mayo de 1991.


Expresar una opinión, una perspectiva, validar frente al otro la propia percepción del mundo no debería ser entendido nunca como una amenaza, sino todo lo contrario. La expresión por la palabra es el medio más exacto para comprender que el conocimiento de la verdad y las diferentes perspectivas que ésta tiene nos harán entender y construir mejor el mundo. Sin embargo, la palabra, esa poderosa señal de que el hombre piensa, percibe, analiza y disecciona la realidad, muchas veces es mirada con recelo, anulada sin piedad y enclaustrada en calabozos de silencio. Baste observar la ausencia de libertad que asola el mundo; el precio tan alto que tiene la palabra que se expresa libre. En lo que va de año, han sido asesinados 19 periodistas y otros 161 _además de 10 colaboradores y 121 net-ciudadanos_ han sido encarcelados.

Quien tiene algo que decir es amordazado por el más absoluto silencio. Hay palabras valientes que tienen un precio demasiado alto. Hay noticias, que por la verdad que trasladan y la certeza que transmiten se pagan con la vida antes incluso de ser pronunciadas. Intereses oscuros y poderosos mueven el mundo, así, latentemente y sin visibilidad, intereses que no están dispuestos a salir a la palestra.. Sólo unos pocos valientes han tenido agallas para acercarse a ese latido lamentable, poderoso e infame, pero lo han pagado con la vida. ¿Habrá justicia para ellos?

A veces la noticia tiene un precio demasiado alto. ¿Qué deberían entonces hacer los periodistas?, ¿callarse? ¿Seremos capaces de construir un mundo honesto sin la voz de los valientes? Sin lugar a duda, no. No podremos. Sin información, sin libertad de expresión, la construcción de un mundo justo se queda en el tintero; no será posible.

MIKI KRATSMAN
















El silencio se tocaba. La retina, aparentemente inmóvil, se movía agitada por un mundo desconocido. En aquella sala amplia, silenciosa, inhabitada; la realidad taladraba mi pensamiento, el valor de lo que soy, la verdad del mundo que me rodea. Lo que he visto hoy es la mirada del otro. El mundo que no vivo. Y junto a esa perpectiva, la verdad que se rompe, que me rompe; que convierte en mil pedazos la inocencia, la esperanza, toda posibilidad de sentido. Abandono. Desolación. Banalidad. Conflicto. Vida. Lo único universal en el mundo es la risa de un niño. ¿Salvación? El dolor se impone a pesar de todo lo grande que me rodea; dolor no ignorado que convierte cada segundo en un interrogante. El mundo que no vivo es hoy una daga. ¿Seremos capaces alguna vez de comprender lo que hemos hecho?



MUSAC : Miki Kratsman _Del 28 de enero al 3 de junio de 2012_.

Nacido en 1959 en Buenos Aires, emigró a Israel en 1971. Empezó su carrera como fotógrafo de prensa en el diario Hadashot, donde trabajó hasta 1994. Desde entonces, a partir de 1995, comenzó a realizar sus fotos en Twilight Zone, la serie semanal que dirije el legendario periodista israelí Gideon Levy sobre los territorios ocupados para el periódico Haaretz de Tel Aviv. Ha participado en numerosas muestras internacionales y nacionales, en Venecia, Seúl, Madrid, Tel Aviv o Vigo. Recientemente, en el proceso de la organización de esta muestra en el MUSAC, Kratsman recibió dos prestigiosos premios; el que otorga el Peabody Museum of Archeology and Ethnology de la Harvard University, y el que se considera como el más importante de Israel, el Premio Emet para la Ciencia, el Arte y la Cultura. Kratsman es Director del Departamento de Fotografía de la Bezalel Academy of Arts de Jerusalén y está representado por la Chelouche Gallery de Tel Aviv.


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Kumer _ ¿Soy un hombre tonto?_.
Guy _No_.
Kumer  _Entonces, ¿por qué he de vivir como un pobre toda mi vida?_.

** Diálogo de la película: El año que vivimos peligrosamente.
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ANTONIO MINGOTE _in memoriam_.

 








«La soledad es, unas veces, un privilegio que no logramos alcanzar; otras, una pesadumbre de la que quisiéramos, con poco éxito, librarnos. Pero siempre, una circunstancia que el hombre sobrelleva, corrientemente, con radical torpezaAntonio Mingote



La vida cabe en un dibujo: así es. Porque en tus dibujos está la nuestra, todos los acontecimientos por los que nuestros ojos pasaron están ahí, en tu trazo inteligente. Recuerdo cómo asomaba a tus dibujos, aquella avidez infantil por entender el mundo de los adultos. Mundo que hoy se siente más huérfano. Descanse en Paz.

DOCENCIA Y EDUCACIÓN _ o las tareas escolares a juicio_.








La propuesta consiste en no realizar deber escolar alguno durante 15 días, periodo que valdrá para  la reflexión sobre lo que se vive actualmente en las familias. Hoy, las tareas escolares son un talón de Aquiles más en la dinámica de cualquier familia, y a veces influye tan poderosamente, que en momentos acaba siendo un total desastre lo que en principio fue pensado como algo bueno, necesario y positivo.

Considero que las tareas escolares son senciales para que el niño adquiera una responsabilidad sobre su mundo, su futuro, sus perspectivas y cierta madurez sobre la gestión de su tiempo; a ellos sólo compete el modo, el cómo, y la forma en que habrá de distribuir su tiempo. Al menos, así era antiguamente. Me pregunto qué está sucediendo en el sistema educativo hoy, o cómo son hoy las generaciones, para que esas tareas escolares que en principio son una posibilidad formativa y educativa más, influyan tan poderosamente en las relaciones familiares, Y lo hacen de tal modo que incluso arrasan tanto con la dinámica interna de la familia, como con su proyección social.

No es la primera vez que me toca diseccionar todo un fin de semana para encontrar un tiempo considerable dedicado a éstas tareas que los niños tienen que realizar. Si ese fin de semana es un puente, entonces hay que estar ya preparado, porque a la vuelta es seguro que cae algún examen. Yo me pregunto entonces por qué estos peques no tienen tiempo para descansar. ¿No descansamos todos? Luego está ese otro lado más sibilino, el de la culpa, cuando se da por hecho _explícita o implícitamente_ que si el niño no ha hecho los deberes es porque sus padres no se han sentado con él a hacerlos, cuando es el propio padre el que recibe la reprimenda  _directa o indirectamente_ mientras se le va quedando cara de póker. La familia ha de estructurar su tiempo para que los deberes sean realizados, pero no son responsables de ellos. El responsable es el niño.

Es agotador que después de la rutina semanal en que todas las tardes se realizan deberes y se dedica un tiempo para el estudio, nos encontremos que durante el fin de semana hay que hacer un trabajo sobre Marie Curie, una figurita de barro o un circuito eléctrico. Trabajos que en ocasiones el niño no puede realizar solo. Entonces es cuando la diferencia es más que palpable; pero no porque los niños sean diferentes, que efectivamente lo son y cada uno lo hará a su manera, sino porque sus padres no parten ni de la misma capacidad, ni de la misma posibilidad de estar al lado de sus hijos trabajando en esas tareas, o más concretamente, no tienen tiempo de estar realizándolas directamente por ellos.

He visto con bastante impotencia cómo se infravalora un figura hecha por un niño él solito, mientras que se alaba una figura hecha por otro _es decir, hecha claramente por un adulto_. He pasado por ello como una afrenta para el desarrollo emocional del propio niño, pero seamos realistas, esto el niño lo considera un fracaso personal. Es una manera de bajar de un soplo la autoestima de cualquier pequeño. Pero el sistema es éste: y es lo que hay. Así que ahí te encuentras; explicando a tu hijo que lo importante es su autonomía, que fue capaz de pensarlo todo él solito, desde el tamaño de la figura, hasta los colores y diseño de la vestimenta. Pero no es fácil entender esto cuando el aplauso va para quien ha hecho un figura preciosa con la ayuda de un adulto, o que directamente la ha hecho el adulto por él. 

Vivimos en una sociedad donde los niños tienen más que eliminada su creatividad; la tienen anulada. No tienen horas de juego en la calle, libres, están demasiado tiempo encerrados en casa, es cierto que tal y como están las cosas así ha de ser. Hoy, no  son ellos los que aprueban, crean, imaginan; es la capacidad de sus padres la que el sistema educativo está poniendo en juego. No se valora su capacidad de gestión, sino la capacidad, cultura y tesón de sus padres. El niño en demasiadas ocasiones se ve en la tesitura de mostrar en el cole lo que ha aprendido en casa, la capacidad que tienen sus padres de enseñar. Y es injusto, tremendamente injusto; porque no todas las familias parten de una misma base cultural, de unos mismos medios económicos, ni de una misma disposición de tiempo para ayudar a sus hijos. ¿Quién es entonces el perjudicado?

Me uno a esta protesta, y lo hago muy solidariamente, para evitar esa discriminación educativa de los niños que por circunstancias no tienen la posibilidad de ser ayudados en casa. Me pregunto desde hace tiempo por ello, por lo que está pasando en la educación. Porque cada vez los padres nos vemos más obligados a responder de las tareas de nuestros hijos y porque el niño que no tenga la fortuna de poder tener a sus padres detrás, tarde o temprano tendrá una etiqueta. Esto es necesariamente cruel, y se ha de evitar. Los niños no pueden ser educados desde la desigualdad de sus circunstancias, desde los condicionantes culturales y económicos que sus padres tienen, sino que han de ser educados desde su personalidad, desde lo que en sí mismos parten, procurando el desarrollo de esos talentos que aún tienen escondidos.

Creo que se ha de buscar un equilibrio entre lo que los niños reciben como enseñanza y lo que se les exige conocer, asimilar y gestionar en casa, reconocer que cada niño es un mundo y tiene unas circunstancias concretas que no han de perjudicar su aprendizaje. Supongo que no es nada fácil saber cuál es el término medio y equilibrado cuando en una clase hay niños despistados, inquietos, inteligentes o pausados. Unos niños necesitarán más ayuda que otros, eso es evidente, y se les intentará ayudar a cada uno de ellos, pero por favor, que en la labor de la enseñanza no se jugue jamás las realidad de sus padres.

Comencemos pues por una honesta y sincera revisión de lo que está sucediendo. Porque lo que no puede ser es que la docencia recaiga sobre la familia  _tampoco debemos  permitir que la labor de la familia, que es educar a sus hijos, recaiga sobre los profesores, que esta es otra_. Hay demasiada confusión de roles, eso al menos es lo que pienso. Y con rabia, me pregunto por qué a mi me tiene que caer la misión de enseñar conocimientos a mi hija cuando yo al colegio la he enviado muy bien educada. Seamos sensatos; si para que un niño responda adecuadamente a las exigencias formativas necesita de una tutela continua, algo está fallando, y quien tiene las de perder es el niño.
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** Conversación de una madre con la profesora de su hija:

_ Mire, yo lo que le pido es que enseñe a mi hija a leer, a sumar, a restar... de lo demás me encargo yo. La que debe llevarla al parque a jugar soy yo, de excursión, a ver películas... Debe evitar mandar esta cantidad de deberes en casa, yo no soy quién para enseñarle lo de este librito. Usted es quien está capacitada para ello, de enseñanzas y aprendizaje la experta es usted, yo por contra me comprometo a que llegue al cole educada, y mire, lo tengo más que claro, para excursiones, para llevarla de fiesta y a jugar, para eso ya estoy yo. Es que esto no puede ser...

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ESPECTÁCULO vs INFORMACIÓN _ o la china en el zapato_.










He estado escuchando en la radio a esta magnífica mujer; Mayte Carrasco. Hablaba sobre la polémica ridícula que es sacar de contexto la anécdota que hace explicita de Rosa María Calaf _quien tiene más de 30 años de experiencia como correspondal_ sobre su oponión de como se realiza hoy el periodismo y la labor informativa.

Mayte narra su visión sobre el papel de la mujer en el periodismo, sin caer en estereotipos ya muy repetidos o en la fácil descripción mediante feminismos insulsos. Su reinvindicación es certera, crítica hacia quienes han convertido el mundo fascinante de la información en un espectáculo de caras bonitas, un escenario informativo que torna espectáculo, que olvida el qué, dónde, cuándo, cómo y por qué de los hechos que laten en nuestro mundo. Hoy, parece que la comunicación no da primicia a lo importante, a lo relevante, sino que permanece a la caza de lo impactante, lo caricaturesco y marcadamente ridículo por llamativo. Esa búsqueda del impacto por encima de lo que ocurre es la causa de que la información sobre las declaraciones de Rosa María Calaf se haya centrado en una simpleza; la anécdota Sara Carbonero. Pero lo importante estaba en otras esferas, en otros espacios, en otra realidad que nada tiene que ver con el espectáculo mediáticopara el entretenimiento.

Me ha gustado especialmente esa llamada de atención que Rosa María Calaf hace explicita y que Mayte nos recuerda; ¿Alguien pide un médico ciudadano en un hospital cuando está enfermo? Pues no, pide un médico. Esta cuestión pone en evidencia la tremenda crisis que vive hoy el periodismo. Para informar, para dar estructura  narrativa a los hechos que laten en el mundo se necesita un bagaje cultural que no adquiere cualquier ciudadano por el simple hecho de serlo, tampoco viene de la mano de una cara bonita o un cuerpo diez. Interpretar el mundo necesita de unos contenidos complejos, profundos y concretos, no nos engañemos, y no, para la labor informativa, es necesario mucho más que una cara bonita. Eso es lo que se dejó atrás con la tan traída y llevada anécdota Carbonero.

La puesta en discusión que Rosa María Calaf hace explícita _desde su amplia experiencia como corresponsal_ se ha infravalorado, se ha silenciado, y sólo se ha hecho incapié en la simple anécdota. Se deja atrás toda una apuesta sobre la realidad periodística actual y también, el escenario concreto al que se enfrentan las periodistas; a menudo juzgadas por su apariencia mientras su labor documental, investigadora y narrativa queda relegada a un segundo plano.

La verdadera información a veces se confunde con el espectáculo reduccionista y superficial que el psudoperiodismo siempre es.  Hay demasidos temas cruciales que permanecen silenciados en ese escenario que sólo es entretenimiento, que jamás será periodismo. Un debate pendiente sería la labor de las mujeres en la profesión informativa, que nada tiene que ver con el llamado periodismo femenino.

Personalmente pienso que Sara Carbonero pasará a la historia como la anécdota que es, con el perfil profesional que ella voluntariamente ha decidido elaborar y desarrollar. Y al igual que Rosa María Calaf, pienso que periodísticamente es un fracaso _he leído entrevistas que ha realizado en la que ella sale cual modelo junto al entrevistado en las fotografías que encabezan su trabajo_. Ella ha sido la primera en colocar su persona al mismo nivel que el contenido de su entrevista. Esto me parece un total atentado sobre la primicia que siempre es el contenido, la información siempre ha de ser relevante, en este caso, la persona entrevistada. Informativamente, considero un desatino poner al autor de la entrevista al mismo nivel que tiene el entrevistado. No es una actitud profesional. Sin embargo considero que esta opción puede ser, y es, un acierto en el mundo del espectáculo, en la forja de una estupenda cuenta bancaria, o en la necesidad de sentirse el centro como contenido. Si así lo ha decidido, supongo que es ella la primera interesada en mantener esta forma de ganarse la vida. Ante todo libertad, pero no confundamos las cosas; una cosa es la necesidad de narrar el mundo, de dar forma a la realidad que es, y otra muy distinta la necesidad de sentirse parte de un espectáculo que lo único que pretende es entretener. Quizá por eso se califica de dañino el ejemplo de Carbonero de cara la percepción que la sociedad pueda tener sobre la labor periodística. Por hacer, bien puede hacer lo que le parezca más afín a su personalidad _o necesidad económica_.

Pero no son las decisiones de esta en principio periodista deportiva lo que quiero sacar a la palestra. Sara Carbonero no es más que una anécdota, así que centrémonos en las historias que nacen del verdadero periodismo. En la necesidad de reconocer los contenidos de la labor informativa, en concreto la valentía que las corresponsalías de guerra son. Hacer notar el riesgo que supone llegar al escenario de algunas noticias; la importancia, necesidad y valor que su proyección informativa tiene, independientemente de si es hombre o mujer quien narra y observa el conflicto.

La narración del mundo necesita a esos corresponsales que se juegan la vida para traer a nuestros ojos las historias precisas. Lo que sobrevivirá será la fascinante historia del mundo que estos corresponsales nos hacen llegar; sin su voz, la huella de la humanidad sobre la Historia quedaría silenciada. Y es una huella en ocasiones demasiado lamentable como para no tener sonido.

"En este momento nadie apuesta por el peridismo de guerra, somos unos cuantos freelance los que vamos a todos lo conflictos. De hecho, en Siria, de los españoles solo ha estado Javier Espinosa, Mónica García Prieto y Roberto Fraile, un cámara; tres freelance de cuatro que hemosestado allí. A mí el ser freelance me ha permitido permanecer un mes dentro, he sido la que más tiempo ha estado, a pesar de los peligros, porque fue muy did´ficil entrar y creo que merecía la pena seguir contando lo que estaba pasando. El provlema es que los medios de comunicación españoles no tienen dinero o voluntad para mandar a la gente de sus propias redacciónes a cubrir conflictos que son de larga duración como Libia o Siria, y es una pena". Mayte Carrasco.

El periodismo es el centro, el tema a debatir; su contenido, su realidad, su contexto. La necesidad que tenemos de historias reales, contadas desde la humanidad honesta de quien observa el mundo, de esos ojos que se arriesgan a acercarse al conflicto, que se juegan la luz, detrás de una historia que canalice lo que está aconteciendo en el mundo. 

Admiro la labor periodística de estos profesionales que permanecen en lugares de conflicto, que se juegan el tipo para que la realidad que observan sus ojos pueda ser contada. Por eso sé que leeré el libro La Kamikaze con verdadera pasión. Porque la literatura de quienes conocen el mundo en primer línea es la que nos acerca honestamente el mundo, el verdadero, el que está latiendo. A veces es la recreación  literaria la que puede abordar sin reduccionismo alguno el fondo de lo que está sucediendo. Sí, es absolutamente necesario el reporterismo de guerra. Y es fundamental no mezclar las churras con las merinas. 

Pienso que de  Sara Carbonero podemos prescindir totalmente cuando de periodismo se habla; no así si quisiéramos saber las últimas tendencias en moda, estilismo y/o cirugía estética. De lo que jamás podremos prescindir es de esas grandes firmas que están detras del dolor del mundo; firmas que no tienen tanta presencia mediática, pero que son esenciales para la narración de lo que la vida es hoy, de eso que nos afecta esencialmente como seres humanos.

Informadores/corresponsales/periodistas/personas que no se pondrán jamás delante de la noticia porque es precisamente la noticia lo que es primicia para ellos, profesionales que cuentan y perfilan el dolor del mundo jugándose la propia vida. Ellos son el primer eslabón que hará posible una mejora del mundo. Si no conocemos la realidad, difícil será cambiarla, modificarla, transformarla.

Estos corresponsales, desde el silencio mediático de su firma, de su presencia, son y serán siempre parte de la Historia de la Humanidad; pues ellos dejarán en sus palabras la necesaria denuncia de lo que le está sucediendo a millones de seres humanos que habitan en este planeta llamado Tierra. Lo demás, lo demás es sólo hojarasca, y tan rápidamente como hizo presencia, se irá. Lo que sobrevivirá, es la fascinante historia del mundo; con toda la atrocidad que el ser humano ha sido capaz de imprimir en ella.





FEMINISMO vs PERSONA.

 



El feminismo ha sido necesario y lo seguirá siendo, esto desde luego ni lo dudo. La razón; todas las injusticias que a día de hoy sufren las mujeres en la mayoría de los escenarios del mundo. Las mujeres viven verdaderas historias de indignidad en muchos rincones de la tierra. No podemos igualar nuestra situación en el mundo occidental con la realidad que se vive en otros espacios en los que la mujer es meramente un objeto desdeñable.

El feminismo ha de luchar por la presencia del lado femenino, de todos los lados femeninos. Entre todos hemos de construir una sociedad que valore a cada una de las personas que la conforman, a hombres y mujeres; que respete sus derechos, creencias, proyecciones vitales. Cada comunidad ha de hacer valer las capacidades de los seres humanos que la conforman, ha de generar contenido cultural que haga realidad la libertad, que aboge para que los hijos sean responsabilidad de ambos progenitores, ha de establecer infraestructuras para que la conciliación personal y profesional sea posible, ha de valorar la persona por encima de su raza, sexo, religión y proyección social. La sociedad ha de lograr oportunidades y espacios para el ejercicio de la libertad. Lo necesario es todo aquello que construya un mundo donde hombres y mujeres puedan realizar su proyecto vital sin que este sea juzgado, vilipendiado y anulado como posibilidad.

El feminismo del siglo XXI ha de dejar de ser reduccionista, acotado, manipulador. Tiene que albergar las mil caras que supone ser mujer, las posibilidades que la proyección femenina es en cada mujer.

Tengo absolutamente claro que ha de ser la persona la que siempre elija qué quiere vivir, cómo, en qué intensidad. Que la persona es electora única sobre la vida que quiere construir para sí, y que ha de tener la oportunidad de intentarlo. El feminismo ha de apoyar siempre la voluntad femeninia, nunca nos debe decir hacia dónde tiene que proyectarse esa voluntad, en qué ámbito concreto; eso es dominio exclusivo de cada mujer, y lo hará conforme a sus valores culturales, religiosos y emocionales. Porque efectivamente, las mujeres no somos todas iguales. No buscamos lo mismo ni nos realizamos en los mismos escenarios. Y por encima de todo, buscamos que den el valor exacto a la medida de nuestra valía profesional. Por ser mujer no estoy capacitada sin más para dirigir los designios de un gobierno, de una empresa o de una familia. He de poseer un saber hacer concreto para realizar una trabajo determinado, cada escenario exige un perfil concreto, el proyecto y la vitalidad de una mujer concreta. Por ser mujer no valemos para todo. Esto no es denigrar a nadie, ni ignorarlo, es todo lo contrario; reconocerlo. Y esto, exactamente esto, también les sucede a los hombres. Ni todos tenemos las mismas capacidades ni buscamos los mismos escenarios.

Cuando leo algunas cosas que el feminismo actual propaga, me quedo perpleja. Algunas posturas me parecen del todo absurdas, incluso siento que me están llamando imbécil, la verdad. Hace poco leía sobre el empoderamiento femenino, su contenido era muy razonable, muy acertado, sí, pero a cada punto de lo leído le iba sacando alguna puntilla. Pienso que ese empoderamiento no es dominio exclusivo de las mujeres. Los hombres también maduran, también se cuestionan su estar en el mundo y buscan el escenario y el proyecto más afín a sus puntos de referencia vitales. No es algo que nos suceda sólo a las mujeres; ellos también tienen la obligación de cuestionar su presencia en el mundo. El crecimiento personal es algo que afecta tanto a mujeres como a hombres. 

A mi este tipo de lecturas, esa mujer de una pieza, me deja perpleja e incluso con visos de mal humor. No lo puedo evitar. Mucha verdad razonable, coherente a primera vista, pero totalmente demoledora y limitante. Incluso le encuentro cierto cariz demagogo e intervencionista. El feminismo del siglo XXI es necesario, sí, pero para ser veraz, eficaz y respetuoso con la persona, habrá  de revisar muchos de esos presupuestos sectarios, limitantes y absurdos que aún coletean entre sus premisas. Valoro los retos que el feminismo ha logrado, de eso no les quepa duda. Queda aún mucha labor por delante, y demasiadas mujeres denigradas para perderse entre laureles, lisonjas o discursos políticamente rentables. Procuremos que la mujer gane, procuremos una cima alta para la versatilidad y creatividad de su presencia, rebasemos  nuestras premisas o razonamientos, algunos ya obsoletos por la propia realidad a la que se enfrentan. Miremos alto y genuinamente, pues esa parte del mundo denominada feminidad, bien lo vale.

HERGOZ, 1964.

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¿Por ejemplo? Pues, por ejemplo lo que significa ser un hombre. En una ciudad. En un siglo. En transición. En una masa. Transformado por la ciencia. Bajo un poder organizado. Sometido a controles tremendos. En el estado resultante de la mecanización. Después del último fracaso de las esperanzas radicales. En una sociedad que no era una comunidad y devaluaba a la persona. Debido al poder multiplicado de los números que volvían desdeñable al individuo. Que destinaba miles de millones a gastos militrares contra un enemigo extranjero pero no pagaba por mantener el orden nacional. Que permitía el salvajismo y la barbarie en sus grandes ciudades. Al mismo tiempo, la presión de millones de seres humanos que han descubierto lo que pueden hacer los esfuerzos y las pensamientos coordinados. De igual manera que megatones de agua moldean organismos en el lecho oceánico. Que las mareas pulen piedras. Que los vientos oradan acantilados. La hermosa supermaquinaria que abre una nueva vida a la innumerable humanidad. ¿Les negarás el derecho a existir? ¿Les pedirás que trabajen y sufran hambre cuando tú disfrutaste de valores anticuados? Tú..., tú mismo eres hijo de esta masa y hermano de todo lo demás. De lo contrario eres un ingrato, un diletante, un idiota. Ahí, Hergoz, pensó Hergoz, puesto que has pedido un ejemplo, ahí lo tienes.   
Hergoz, 1964. SAMUEL BELLOW. Nobel de Literatura de 1976.

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¿Es sólo un párrafo?, ¿acaso no está la vida en las páginas de la literatura?, ¿no sería verdad que tú y yo estamos ya ahí a pesar de no haber nacido aún? El espejo de la literatura es el reflejo que se ha de buscar para encontrar al ser humano, su abismo, su mirada; para poder saber también de ti mismo. Reflejo que es contenido, significado; que puede descifrar el misterio del ser humano si es verdad que el hombre puede comprenderse y ser comprendido. Ahí es casi nada. Les dejo tan sólo un párrafo.

CONCEPTO Y COHERENCIA.




"El hombre del humanismo cristiano sabe que la vida política aspira a un bien común superior a una mera colección de bienes individuales; que la obra común debe tender a mejorar la vida humana misma, a hacer posible que todos vivan en la tierra como hombres libres y gocen de los frutos de la cultura y del espíritu... a comprender la igualdad esencial que hay entre los hombres y la manifieste en el respeto y en la fraternidad; y ve en la justicia la fuerza de conservación de la comunidad política y el requisito previo que hace posible que nazca la fraternidad cívica..." Jacques Maritain.


Cifuentes pide retirar la palabra cristiano de la ponencia social del Partido Popular.

Humanismo Cristiano.


La delegada del gobierno en Madrid considera que _es absolutamente improcedente proponer como base de una formación política la correspondencia a una convicción religiosa_. No quisiera ser desconsiderada con esta señora, pero parece ciertamente algo ignorante; no sólo desconoce al humanismo cristiano, sino que a buenas horas se da cuenta de que el partido al que representa no la representa a ella.

Quizá no ha leído jamás que el humanismo cristiano es una visión cultural o filosofía política, de inspiración cristiana sí, y que el fundamento principal se sustenta en dos conceptos; filosofía política y humanismo integral, que sobre ellos descansa en el orden filosófico. No comprende que el humanismo cristiano no obliga a cumplir ningún precepto cristiano, que una cosa es una convicción religiosa y otra una serie de principios filosóficos. Que los militantes del PP pueden cumplir o no los preceptos de la Iglesia, que perfectamente pueden identificarse como no cristianos pero sí afines a la proyección social que tienen esos valores cristianos.

El humanismo cristiano simplemente es una opción más de las varias que en España representan los diferentes partidos políticos, y si no nos resulta afín, pues es muy fácil Sra. Cifuentes; uno se dirige hacia la opción que más cercana está de la propia convicción del mundo, de la vida política, o de lo que cree fundamental para hacer de nuestra sociedad una sociedad más justa. Los ciudadanos nos movemos así, votamos a quien consideramos representa nuestras convicciones en una medida considerable. Por ello que usted represente a un partido que está fundamentado en principios que moralmente no le son propios me parece inconcebible. Como también me lo parece que quiera modificar las bases de dicho grupo porque a usted le parezcan incorrectas. Una opción política no es ninguna oblibación. El  humanismo cristiano que usted quiere cambiar por uno occidental (¿?) no obliga a seguir convicción religiosa alguna. Cuando hablamos de humanismo cristiano estamos hablando del desarrollo y proyección de unos valores concretos en la sociedad, de intentar que esta sea más justa para todos, sin importar las convicciones religiosas de las personas que la forman. No propone asumir convicción religiosa alguna a nadie, y mucho menos al Estado. Las convicciones religiosas quedan exclusivamente para la vida del ciudadano que es creyente. Yo desde luego entiendo que son cosas diferentes.

En España hay numerosas opciones políticas  muy diversas, honestas y coherentes a los principios que las originaron. Si usted no está de acuerdo con lo que hay nadie le obliga a permanecer. No modifique aquello que mereció la confianza del ciudadano porquue a usted ya no le sea afín. No modifique al grupo en base a su personal concepción de la política, porque si usted es representante del gobierno en Madrid, es representante de ese partido político al que los ciudadanos votaron. Si no encuentra en ese partido que hoy representa el perfil de sus convicciones no lo represente, porque el voto libre no la ha elegido a usted, ha elegido a su partido. Entiendo que es complicado aceptar todos los principios que propone una opción política, a muchos nos ocurre eso, que no nos identificamos del todo, y por ello no representamos a ningún partido. Podemos ser más afines o no, pero no lo representamos y no vivimos de representarlo. Nos dedicamos a otra cosa.

El humanismo cristiano es una opción. Hay más opciones en el abanico político igual de honestas y sensatas. Busque la suya. Simplemente es empezar a conocerse y descubrir hacia dónde tenemos que ir para no quebrar la coherencia entre nuestro pensamiento y nuestras acciones. Hemos de ser creíbles, más si representamos a alguien o a algo. Y por favor señora, no me haga entender que el humanismo cristiano le obliga a usted a práctica religiosa alguna. Estamos hablando de la proyección social de unos valores concretos, no de que usted esté obligada a ir a misa todos los domingos. No me niegue la proyección social que los valores tienen, esa posibilidad que son para hacer de esta sociedad una sociedad mejor. Claro que para conseguirlo necesitaríamos de la coherencia, de la cohesión entre los hechos y las ideas. No, Sra. Cifuentes, los valores que asume cada persona no se viven sólo en casa; son algo que precisamente porque nos conforma, está abocado a ser proyectado socialmente, a no quedarse en los límites da la intimidad. Las personas somos sociales por naturaleza. Asumir unos valores nos obliga a actuar conforme a eso que pensamos, y los actos de cada uno siempre tendrán una proyección social. Lo que yo soy no se queda en casa, sale y se proyecta necesariamente en la comunidad en la que vivo, repercute en la sociedad en la que me encuentro porque en cierto sentido la modifica, la transforma. No hay otra. Los valores que asumen las  personas siempre tendrán una repercusión social. La persona transmite a los demás y recibe de los demás. No somos islas, afortunadamente.

El humanismo cristiano no le obliga a usted a ir a misa los domingos, pero sí le obliga a hacer realidad la solidaridad, la construcción de una sociedad más justa, claro que esto no se consigue si seguimos recortando en sanidad y en educación mientras los sueldos de ustedes y sus privilegios se llevan el dinero de todos. ¿Es quizá esta incoherencia lo que a usted le hace entender que el humanismo cristiano sobra? Si lo elimina de su visión política, su acción política sería más coherente, eso es verdad. Estaría menos obligada a luchar por una sociedad equilibrada.

Quizá lo que más cueste en política sea la conquista del bien común por encima de la riqueza personal, ¿verdad?  Si eliminamos el concepto, eliminamos también la obligación. A estas alturas la idea de lo que significa la política para la clase política es sobremanera lamentable; el puro y propio beneficio personal. Es difícil pensar otra cosa viendo lo que vemos, oyendo lo que oímos.

O, ¿pudiera ser que sólo busque ese cambio, ahora que está en el poder, porque necesita usted sentirse más moderna? Hoy ser cristiano no es lo más "in", en eso estaríamos de acuerdo. Si es así, siento decirle que su afán de mejora, así tan inocentemente presentado, le ha llevado a confundir convicciones personales con fundamentos filosóficos, y a denotar cierta ignorancia sobre el contenido de las palabras. No se puede cambiar el término "cristiano" por el de "occidental" ante la idea de que pueda resultar más "in". No se trata de una cuestión de marketing. Las palabras si sirven para algo es para definir conceptos. Y si cambia la palabra, cambia el concepto, y con ellos la realidad que se define. Cambiando la definición del partido estamos modificando el propio partido.

Estar en política no es estar para acceder al poder y hacer de tu capa un sayo, sino representar unos principios que creemos necesarios, válidos y honestos para la construcción de una sociedad buena. También es entender que esos principios por los que nos han votado, son inamovibles una vez adquirido el poder desde su representación.  Usted está moral y socialmente obligada a representar a unos ciudadanos que se identificaron con las ideas del partido que usted abandera. No puede usted modificar los fundamentos de una opción política. Cambiar los principios de un partido político es engañar a quienes identificándose con ellos, nos dieron su voto. Es olvidar aquello que dijimos  representar, conceptos, ideas y programa, aquello por lo que nos votaron, y subirse a otro carro que no representa al voto que nos confiaron. Esto sería lamentable.

A menudo pienso que la clase política carece de consistencia, de contenido. Está especialmente capacitada para el olvido de conceptos, principios y proyectos. Es huidiza de la coherencia y la  honestidad. La clase política que nos representa está muy predispuesta a no representar lo que dijeron. Donde dije digo, digo Diego. Esta propuesta que usted ha desvelado es una de esas ocasiones en que así siento; y lo considero una especial tomadura de pelo. ¡Qué poderosa traición es el poder! , me digo.

CONSUMO RESPONSABLE.

fuente: fronterad.com

¿Es tan difícil comprender que un producto barato lo es porque el coste de producción se ha minimizado? ¿Nos resulta tan difícil deducir que el abaratamiento de ese producto tiene casi siempre un precio en términos de deshumanización? Cuando se lanza al mercado un producto más competitivo, los costes sociales se han ido reduciendo para que el precio sea más bajo. La materialidad es la misma prácticamente, lo que cambia es el contexto de la mano de obra, el coste de su protección, el minimalismo a que se reducen los derechos del trabajador. No tengo ya palabras cuando son los productos de lujo los que se realizan en estas condiciones paupérrimas. Es desolador.

¿Necesitamos de verdad tantas cosas? ¿No sería más humano tener menos aunque nos costase tanto como tenerlo casi todo y pensar que esa puesta en el mercado no ha costado la anulación de los derechos de cualquier trabajador? Si así fuera, ese obrero con esas manos  tendría derecho a unos días de baja temporal para recuperarse. Así de simple. 

Analiza cómo gastas tu dinero, eso es lo que define perfectamente quién eres. Asumamos y realicemos un consumo responsable. Nos estamos volviendo ciertamente demasiado locos. Demasiado irresponsables también.

24 DE ENERO.

(Un recuerdo para el día del periodismo español. Patrono, San Francisco de Sales)



"No lo creo, y si lo creyera, habríase quedado por escribir este libro; digo, y protesto, que no creo que nadie pueda aprender, en estas páginas, a ser periodista, y aún añadiré que ni en éstas ni en ningunas otras. El periodista, como el poeta, y aún más que el poeta, nace y no se hace, como se nace rubio o moreno, con la agravante de que para mudar estos colores hay tinturas y no la hay para que parezca periodista en el que no lo sea. (...) Y conviene, muy mucho no olvidar que estas páginas se refieren al periodismo en España, porque de otro modo algunas de ellas resultarían inexplicables y fuera de la realidad." 
EL ARTE DEL PERIODISTA. Rafael Mainar. Ediciones Destino.

RYSZARD KAPUSCINSKI: NO ABARCO EL MUNDO.


_ Usted dice que la civilización del siglo XXI será asiática. ¿No significa esto que Europa y sus valores están condenados a la destrucción?

_ Europa no es la palabra exacta, porque existe también el continente americano... Pero, en términos generales, esta civilización ha entrado en crisis porque así lo han hecho dos de sus estructuras más significativas: el Estado-nación y el Estado del bienestar. Todo lo que cabe en la noción de seguridad social en el sentido más amplio (la posibilidad de ascenso, las jubilaciones, la sanidad gratuita, el empleo fijo) está en franca retirada o, en el mejor de los casos, se reduce al reparto de subsidios.

La crisis del Estado de bienestar afecta básicamente a los paises de Europa Occidental. Lo peor es un índice de paro extraordinariamente elevado; el paro ya no depende de la coyuntura económica, al contrario, ha pasado a ser un elemento de la economía. Las estructuras económicas occidentales generan paro. Y no debemos olvidar que en esta cultura el paro está relacionado con la marginación, no significa solo perder el trabajo, sino no volver a conseguirlo nunca más, porque el progreso tecnológico es tan rápido que, transcurrido un tiempo, ya no habrá trabajo del nivel tecnológico de antes. Naturalmente, uno puede aprender un oficio nuevo, pero esto supone un coste elevado. Y puede resultar imposible por razones psicológicas o culturales. En estas sociedades ha parecido una nueva clase social; los que han perdido su razón de ser y no ven ningún futuro. Esta clase aumenta y, lo que es más peligroso, la mayoría son jóvenes.

La crisis del Estado-nación donde más se nota es en el deterioro de la clase política. El ejemplo más citado es Italia, pro lo mismo ocurre en España, Inglaterra o Alemania. Esta clase ha perdido su razón de ser; su función era el mantenimiento y la dinamización del Estado. En el momento en que el Estado pierde su sentido como consecuencia del nacimiento de estructuras nuevas, la clase política pierde el norte, carece de ideología, no aporta nada nuevo, no crea conceptos nuevos ni ideas políticas. A cambio se vuelve corrupta y la afluencia de savia nueva no se basa en la calidad de los candidatos, sino en miserables juegos políticos.

Párrafos pertenecientes al tercer capítulo del libro: 1994. TERCER ENCUENTRO. El mundo no será diferente, o los medios de comunicación, el alma y el dinero.



Leer a Ryszard Kapuscinski siempre es un buen motivo para hablar de periodismo y de la vida. Comprender e interpretar la razón de su mirada cuando observa el mundo es saber un poco más de nuestro mundo. Es acercarse a un mundo inabarcable que en su narración se hace más comprensible, más cercano, y más nuestro. Es sobretodo, reconocer a quien habita el mundo con una presencia exacta a la nuestra, pero en unas circunstancias totalmente aplastantes. Dejarse arrastrar por la palabra de Kapuscinski es ir hacia el Otro. Irremediablemente. Apasionante es su narración, tremendamente actual y arrollladora.

Cuando observas la vida te das cuenta de que los sentimientos básicos nos igualan, percibes que nos unifican las mismas necesidades, los mismos instintos; que somos parte de esa humanidad que habita  en cualquier parte de la tierra. Que el otro bien puedes ser tú... quizá mañana. Realista, coherente y de una actualidad candente, te arrastra hasta la última neurona. En ese relato habitamos, ese es nuestro mundo. No nos puede ser indiferente.

Kapuscinsky es capacidad de concisión en lo observado, de trasmisión en la palabra exacta, de saber hacer narrativo a través de una humanidad arrolladora. Humanidad en quien observa, pero también en quien es observado. Su pupila es inteligente para saber en qué personas se posa, en qué cosas. Kapuscinski es el relato periodístico que uno quisiera encontrar cuando compra un diario, cuando ávido de historias que habitan el mundo, uno abre las páginas de cualquier periódico para poder saber, para acercarse al mundo que es, no el que nos hemos inventado. Muestra una lucidez brillante al reflejarnos las paradojas que nos ofrece el mundo, las historias simples que tienen una existencia demasiado compleja, la vida compleja de lo sencillo, que nos toque de lleno o no, son parte de nuestro mundo, de lo que somos como especie. Nos habla de un mundo enlazado, nada es indiferente respecto del resto. A través de su palabra atravesamos la Rusia post-soviética, el destino de Polonia, la esperanza de África, la reconstrucción de Europa. En su palabra el mundo del tercer milenio es el nuestro, la realidad que necesitamos para que ese otro se nos acerque, para dejarlo entrar en nuestro pensamiento. Un Otro que no es más que mi mirada, el espejo de mis ojos. Y ese es el corazón de la cuestión; sin dejar lugar al Otro, nos estamos anulando a nosotros mismos.

Kapuscinski  habla también sobre el papel de los medios de comunicación, las complejas relaciones que mantiene con el poder, la capacidad que tienen de reinventar el mundo, de saturar con la información, de mostrar solo una parte, de no ser fieles a la realidad ante su desmedido afán por la primicia, el olvido de  la necesaria confrontación de los hechos, la no reflexión de lo visto, vivido, sentido... Va demasiado rápido el mundo, es cierto, para los medios, para nosostros mismos. Quizá esta sea una de las claves para entender que quizá los medios, están de nuevo en revisión, en reconstrucción. Que quizá más que la primicia, tenga relevancia el sentido. El conflicto de intereses es hoy el motor del mundo, se mueve según qué parcela importa más. También la información. Sin embargo es probable que  la cuestión a dilucidar sea qué es lo que hoy tiene necesario interés. La necesidad vista como el motor de la noticia y del mundo. La crisis como origen de un nuevo futuro. Pero sobretodo, Kapuscinski es el periodismo como certeza de que el Otro es el espejo en el que debo encontrarme. Quizá sea esa la semilla que haga del siglo XXI, un siglo menos deshumanizado.


NO AL IVA QUE PAGAN LOS POBRES.

Al que se apodera del vestido de otra persona se le llama ladrón; pero el que no viste al pobre y puede hacerlo, ¿tiene el mismo nombre? San Basilio.

 Lo prometido siempre es deuda. De poco sirve ver las cosas si no se hace nada, reconocer que una iniciativa es correcta y no darle publicidad, pasar por la vida apurando los instantes para resolver sólo tus problemas, dejar que la realidad más acuciante del otro  pase de largo delante de tus narices.

Vivimos en plena crisis, es verdad. La repercusión de los impuestos cae con todo su peso sobre nuestros salarios y nos tiene un poco atornillados. Las necesidades más primarias, en tiempo de crisis, son las que más nos pueden llegar a quitar el aire. Así que hoy me puse a imaginar lo que supone el IVA para los más pobres. En ellos repercute directamente en necesidades vitales entre ellas la salud y la alimentación. Sus impuestos no recaen sobre la imposibilidad de unas vacaciones, o sobre que nuestros hijos disfruten de un viaje o regalo. No. Hablamos de la posibilidad de vivir o morir, que de sonreír ya se encargan ellos. Si pueden.

Me veo en la obligación de traer a mi ventana esta página; No al IVA que pagan los pobres. Una iniciativa para que el IVA que pagan las ONG´s les sea devuelto, que pueda así repercutir en una mejora en la atención de los más necesitados.

No sé si habéis tenido la suerte de estar al lado de personas que se dedican a ayudar a los más olvidados. Su dedicación, su esfuerzo y su sencillez se hacen patentes en cualquiera de las facetas de su vida. Vivimos en un mundo donde lo normal es el afán de lucro. Estamos acostumbrados a contar con que nuestro esfuerzo intelectual o físico, tenga siempre contrapartida económica, hasta tal punto que hemos llegado a asimilar eso de que si me pagan tanto, tanto valgo. Y nada está más lejos de la realidad. Las personas que se dedican a los demás, son las personas que más valen, y sin embargo, la contrapartida económica que reciben por ello no es si quiera significativa en ese ranking de personas más valoradas en nuestra sociedad. Así de contradictoria y ridícula es nuestra sociedad.

He pensado mucho en algo que oí y que me ha hecho pensar; colócate siempre del lado del bien. De nada sirve ir en contra de lo que está mal. De nada va a servir que yo denuncie con mi post anterior, el mercadeo de la pobreza. No será efectivo, sólo es una opinión. Lo que sí será efectivo es la difusión de todo aquello que contribuye a que algo bueno recaiga sobre el mundo. Con esta intención está escrito este post.

Quiero desde esta ventana hacer un homenaje a todas esas personas que desde cualquier ONG se dedican a las necesidades de los más pobres. Ojalá que una iniciativa como la de No al IVA que pagan los pobres pueda ser difundida, que pueda hacer realidad que ese IVA que no se cobra, repercuta en una mayor atención de los más desfavorecidos; de esos millones de personas que desde su mirada silenciosa, claman justicia. Si tienen blog, les invito a la difución de su contenido.

Les animo a que se sumen a la plataforma, que sean parte de esta iniciativa. Sirva también mi entrada como agradecimiento hacia el trabajo de Josep Mº Jover, administrador de la página en internet.