Mostrando entradas con la etiqueta el mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el mundo. Mostrar todas las entradas

LA KAMIKAZE.


 MAYTE CARRASCO*

Me pregunto cuánta verdad hay en estas páginas; si la verdad cuando no puede ser contada de frente, puede permanecer silente en una historia inventada. Quisiera creer por otra parte, que todo lo narrado es ficción, que ese mundo cruel y despiadado no existe. Pero es engañarse. La literatura constata a menudo que a través de no pocas novelas la vida es capaz de definirse; novelas de costumbres que nos dejan el señuelo de la verdad que clama por ser narrada.


Me he dejado arrastrar por el miedo, el dolor, y la inseguridad de Yulia. Por ese mundo que la atenaza pero que subrepticiamente la convierte en un ser valiente, generoso y sobretodo honesto. La valentía es no dejarse atenazar por el miedo. Yulia es esa valentía. La narración es un recorrido por el Afganistán real; la mirada de la autora es sensible y humana. Es la redención del dolor silenciado. Es el testimonio de quien no calla, de quien no otorga. La denuncia de una realidad que quizá no pueda ser contada de otra manera; pues correría el riesgo de perderse, de no ser creíble o quizá, incluso de no interesar. Un buen ejemplo de cómo una buena historia se convierte en buen periodismo, o viceversa; de cómo el buen hacer periodístico es capar de generar una buena historia. Nunca se sabe bien.

______________________________________

* Mayte Carrasco, es reportera de guerra freelance. Acaba de regresar de Siria, donde ha sido una de las pocas periodistas españolas que ha logrado entrar de forma clandestina en Homs, donde permaneció casi un mes. El Club Internacional de la Prensa le acaba de otorgar el Premio a la Mejor Corresponsal Española en el Extranjero, que le entregarán los Príncipes de Asturias el próximo 18 de abril. Además, ha recibido la mención especial Mare Terra del premio Ones de la Fundació Mediterrania por su larga trayectoria profesional. Ha cubierto para medios nacionales e internacionales las revoluciones árabes (Siria, Libia, Egipto), la guerra entre Georgia y Rusia, el conflicto de Afganistán, el terrorismo de Al Qaeda en Malí o la guerra sucia del Kremlin en Chechenia e Ingushetia, y ha sido corresponsal en Francia y en Rusia. La Kamikaze es su primera incursión en la literatura de ficción.


 


___________________________________________________________________________________

RYSZARD KAPUSCINSKI: NO ABARCO EL MUNDO.


_ Usted dice que la civilización del siglo XXI será asiática. ¿No significa esto que Europa y sus valores están condenados a la destrucción?

_ Europa no es la palabra exacta, porque existe también el continente americano... Pero, en términos generales, esta civilización ha entrado en crisis porque así lo han hecho dos de sus estructuras más significativas: el Estado-nación y el Estado del bienestar. Todo lo que cabe en la noción de seguridad social en el sentido más amplio (la posibilidad de ascenso, las jubilaciones, la sanidad gratuita, el empleo fijo) está en franca retirada o, en el mejor de los casos, se reduce al reparto de subsidios.

La crisis del Estado de bienestar afecta básicamente a los paises de Europa Occidental. Lo peor es un índice de paro extraordinariamente elevado; el paro ya no depende de la coyuntura económica, al contrario, ha pasado a ser un elemento de la economía. Las estructuras económicas occidentales generan paro. Y no debemos olvidar que en esta cultura el paro está relacionado con la marginación, no significa solo perder el trabajo, sino no volver a conseguirlo nunca más, porque el progreso tecnológico es tan rápido que, transcurrido un tiempo, ya no habrá trabajo del nivel tecnológico de antes. Naturalmente, uno puede aprender un oficio nuevo, pero esto supone un coste elevado. Y puede resultar imposible por razones psicológicas o culturales. En estas sociedades ha parecido una nueva clase social; los que han perdido su razón de ser y no ven ningún futuro. Esta clase aumenta y, lo que es más peligroso, la mayoría son jóvenes.

La crisis del Estado-nación donde más se nota es en el deterioro de la clase política. El ejemplo más citado es Italia, pro lo mismo ocurre en España, Inglaterra o Alemania. Esta clase ha perdido su razón de ser; su función era el mantenimiento y la dinamización del Estado. En el momento en que el Estado pierde su sentido como consecuencia del nacimiento de estructuras nuevas, la clase política pierde el norte, carece de ideología, no aporta nada nuevo, no crea conceptos nuevos ni ideas políticas. A cambio se vuelve corrupta y la afluencia de savia nueva no se basa en la calidad de los candidatos, sino en miserables juegos políticos.

Párrafos pertenecientes al tercer capítulo del libro: 1994. TERCER ENCUENTRO. El mundo no será diferente, o los medios de comunicación, el alma y el dinero.



Leer a Ryszard Kapuscinski siempre es un buen motivo para hablar de periodismo y de la vida. Comprender e interpretar la razón de su mirada cuando observa el mundo es saber un poco más de nuestro mundo. Es acercarse a un mundo inabarcable que en su narración se hace más comprensible, más cercano, y más nuestro. Es sobretodo, reconocer a quien habita el mundo con una presencia exacta a la nuestra, pero en unas circunstancias totalmente aplastantes. Dejarse arrastrar por la palabra de Kapuscinski es ir hacia el Otro. Irremediablemente. Apasionante es su narración, tremendamente actual y arrollladora.

Cuando observas la vida te das cuenta de que los sentimientos básicos nos igualan, percibes que nos unifican las mismas necesidades, los mismos instintos; que somos parte de esa humanidad que habita  en cualquier parte de la tierra. Que el otro bien puedes ser tú... quizá mañana. Realista, coherente y de una actualidad candente, te arrastra hasta la última neurona. En ese relato habitamos, ese es nuestro mundo. No nos puede ser indiferente.

Kapuscinsky es capacidad de concisión en lo observado, de trasmisión en la palabra exacta, de saber hacer narrativo a través de una humanidad arrolladora. Humanidad en quien observa, pero también en quien es observado. Su pupila es inteligente para saber en qué personas se posa, en qué cosas. Kapuscinski es el relato periodístico que uno quisiera encontrar cuando compra un diario, cuando ávido de historias que habitan el mundo, uno abre las páginas de cualquier periódico para poder saber, para acercarse al mundo que es, no el que nos hemos inventado. Muestra una lucidez brillante al reflejarnos las paradojas que nos ofrece el mundo, las historias simples que tienen una existencia demasiado compleja, la vida compleja de lo sencillo, que nos toque de lleno o no, son parte de nuestro mundo, de lo que somos como especie. Nos habla de un mundo enlazado, nada es indiferente respecto del resto. A través de su palabra atravesamos la Rusia post-soviética, el destino de Polonia, la esperanza de África, la reconstrucción de Europa. En su palabra el mundo del tercer milenio es el nuestro, la realidad que necesitamos para que ese otro se nos acerque, para dejarlo entrar en nuestro pensamiento. Un Otro que no es más que mi mirada, el espejo de mis ojos. Y ese es el corazón de la cuestión; sin dejar lugar al Otro, nos estamos anulando a nosotros mismos.

Kapuscinski  habla también sobre el papel de los medios de comunicación, las complejas relaciones que mantiene con el poder, la capacidad que tienen de reinventar el mundo, de saturar con la información, de mostrar solo una parte, de no ser fieles a la realidad ante su desmedido afán por la primicia, el olvido de  la necesaria confrontación de los hechos, la no reflexión de lo visto, vivido, sentido... Va demasiado rápido el mundo, es cierto, para los medios, para nosostros mismos. Quizá esta sea una de las claves para entender que quizá los medios, están de nuevo en revisión, en reconstrucción. Que quizá más que la primicia, tenga relevancia el sentido. El conflicto de intereses es hoy el motor del mundo, se mueve según qué parcela importa más. También la información. Sin embargo es probable que  la cuestión a dilucidar sea qué es lo que hoy tiene necesario interés. La necesidad vista como el motor de la noticia y del mundo. La crisis como origen de un nuevo futuro. Pero sobretodo, Kapuscinski es el periodismo como certeza de que el Otro es el espejo en el que debo encontrarme. Quizá sea esa la semilla que haga del siglo XXI, un siglo menos deshumanizado.



NO AL IVA QUE PAGAN LOS POBRES.

Al que se apodera del vestido de otra persona se le llama ladrón; pero el que no viste al pobre y puede hacerlo, ¿tiene el mismo nombre? San Basilio.

 Lo prometido siempre es deuda. De poco sirve ver las cosas si no se hace nada, reconocer que una iniciativa es correcta y no darle publicidad, pasar por la vida apurando los instantes para resolver sólo tus problemas, dejar que la realidad más acuciante del otro  pase de largo delante de tus narices.

Vivimos en plena crisis, es verdad. La repercusión de los impuestos cae con todo su peso sobre nuestros salarios y nos tiene un poco atornillados. Las necesidades más primarias, en tiempo de crisis, son las que más nos pueden llegar a quitar el aire. Así que hoy me puse a imaginar lo que supone el IVA para los más pobres. En ellos repercute directamente en necesidades vitales entre ellas la salud y la alimentación. Sus impuestos no recaen sobre la imposibilidad de unas vacaciones, o sobre que nuestros hijos disfruten de un viaje o regalo. No. Hablamos de la posibilidad de vivir o morir, que de sonreír ya se encargan ellos. Si pueden.

Me veo en la obligación de traer a mi ventana esta página; No al IVA que pagan los pobres. Una iniciativa para que el IVA que pagan las ONG´s les sea devuelto, que pueda así repercutir en una mejora en la atención de los más necesitados.

No sé si habéis tenido la suerte de estar al lado de personas que se dedican a ayudar a los más olvidados. Su dedicación, su esfuerzo y su sencillez se hacen patentes en cualquiera de las facetas de su vida. Vivimos en un mundo donde lo normal es el afán de lucro. Estamos acostumbrados a contar con que nuestro esfuerzo intelectual o físico, tenga siempre contrapartida económica, hasta tal punto que hemos llegado a asimilar eso de que si me pagan tanto, tanto valgo. Y nada está más lejos de la realidad. Las personas que se dedican a los demás, son las personas que más valen, y sin embargo, la contrapartida económica que reciben por ello no es si quiera significativa en ese ranking de personas más valoradas en nuestra sociedad. Así de contradictoria y ridícula es nuestra sociedad.

He pensado mucho en algo que oí y que me ha hecho pensar; colócate siempre del lado del bien. De nada sirve ir en contra de lo que está mal. De nada va a servir que yo denuncie con mi post anterior, el mercadeo de la pobreza. No será efectivo, sólo es una opinión. Lo que sí será efectivo es la difusión de todo aquello que contribuye a que algo bueno recaiga sobre el mundo. Con esta intención está escrito este post.

Quiero desde esta ventana hacer un homenaje a todas esas personas que desde cualquier ONG se dedican a las necesidades de los más pobres. Ojalá que una iniciativa como la de No al IVA que pagan los pobres pueda ser difundida, que pueda hacer realidad que ese IVA que no se cobra, repercuta en una mayor atención de los más desfavorecidos; de esos millones de personas que desde su mirada silenciosa, claman justicia. Si tienen blog, les invito a la difución de su contenido.

Les animo a que se sumen a la plataforma, que sean parte de esta iniciativa. Sirva también mi entrada como agradecimiento hacia el trabajo de Josep Mº Jover, administrador de la página en internet.

REFLEXIÓN EN SÁBADO.

 
Detente tan sólo un minuto en la mirada del otro.


Atrévete a ver.


Déjate arrastrar por los colores y el rostro del mundo.



Y olvídate de correr hacia donde ni tan siquiera sabes.





Cada día de la semana es una agenda de horas completas. Cada hora calculada, cada minuto plenamente administrado, y cada actividad programada por antelación. De lunes a viernes cada secuencia de nuestro tiempo es una acción cronometrada, necesaria, obligada por algo en concreto. Después de las carreras, el sábado nos regala momentos de pausa. Un kit-kat que disminuye la tensión en el pensamiento. De repente, el tiempo es mío, y me quedo cual funambulista buscando el equillibrio entre el vacío del sinsentido, y la lucha por el recuerdo de todo aquello que siempre quise mantener en mi maleta. Ratos de reflexión en los que si tienes la valentía de no ser egoísta, consigues no lamentarte, porque eres plenamente consciente de la enorme suerte que es vivir es la vida aquí. Al menos esto es lo que  ha sido este trozo de sábado mientras paseaba mis ojos por el trabajo de este fotoperiodista, Emilio Morenatti. Sus imágenes son aquello que la palabra no tiene capacidad de contar porque se siente corta, absurda y limitada. Gracias Emilio, por saber transmitirlo tú, y por poner sentido al sinsentido que a veces habita en alguno de nuestros días.


LIBIA; EN EL PUNTO DE MIRA.


La dimensión de los hechos no siempre es visible. Los hechos muchas veces se nos escapan al entendimiento; no hay puntos de referencia que nos hagan comprender por qué algo hoy es diferente a como se veía ayer, o por qué lo mismo en un espacio es olvidado en otro. La guerra contra Gadafi es un hecho; la situación de Libia es grave. Si bien es cierto que Gadafi representa el más absoluto desdén hacia los derechos humanos, también lo es que dicha circunstancia no es de hoy. Tampoco es única en el mundo. Son muchos los escenarios en los que la vida de una persona no tiene valor; espacios en los que los derechos humanos son una entelequia. Simplemente no existen, y en ellos las personas son pisoteadas cual inmundas sabandijas ante el silencio de la comunidad internacional. Y sabiendo quien es Gadafi, lo que de verdad me remueve, es esa insistencia del Sr Zapatero en que con la intervención no se está buscando el derrocamiento de semejante personaje. ¿Qué se busca entonces? ¿Creemos verdaderamente que Gadafi va a construir una Libia libre, democrática y con menos injusticias? ¿O se buscan las condiciones "diplomáticas" necesarias para que Occidente no deje de tener la materia prima que nos mueve?

La guerra contra el régimen de Gadafi es una realidad, sin embargo, tengo la sensación de que no existe un objetivo concreto. El desconcierto es palpable. Tampoco parecen muy claras las acciones militares que se van a llevar a cabo. No tenemos más que pasear nuestros ojos por titulares como los siguientes; El líder estadounidense quiere desbloquear el conflicto en la Alianza. La OTAN asume el embargo marítimo pero aún no la exclusión aérea. Francia es la más reticente a que la OTAN asuma el liderazgo. Alemania, aún reticente, retira sus buques del mando de la OTAN. Rusia y China permanecen en desacuerdo, reticentes y confusas. Para mí, la intervención sobre Libia, no deja de ser un puzzle sin armar. Una discordinación de fichas en el que sólo se sabe qué pieza es la causa; el ataque de Gadafi sobre su propia población provoca en Occidente la necesidad de intervención.

Hoy, la guerra no está mal vista. La Ministras Chacón alega que las circunstancias de hoy se diferencian en mucho respecto a la intervención militar en Irak; aquella guerra, dice, se fundamentaba en mentiras, y la de hoy es legal y se apoya en cuestiones y razones humanitarias. Esta no es una guerra censurada, criticada, ni evitada; fue aprobada por mayoría en nuestro parlamento. Pero yo le diría a usted, Ministra Chacón, que las mentiras de esta guerra, también saldrán a la palestra. La mentira siempre es corta de patas, a pesar del matiz humanitario del que se la quiera cubrir. La guerra de Irak se libró sin autoridad reconocida, eso es cierto, no tuvo en cuenta la dirección para el orden internacional que es la ONU. Fue una guerra sin amparo institucional e injusta. Pero interiormente pienso que esta acción militar sobre Libia que no busca el derrocamiento de Gadafi, también tiene una razón de justicia endeble. La injerencia en los asuntos de un estado tiene que tener causas definidas, explicitas y explicadas. Las guerras pueden ser necesarias, sí, pero ello no las convierte en justas. Justicia y necesidad no son lo mismo.

Esta guerra no tiene repercusión ni grito; los de la ceja, tan entusiastas con su "no a la guerra", no se han dejado notar. No deja de ser conmovedor su incondicional apoyo a la figura de Zapatero, que con su silencio apoyen al político por encima de un "no a la guerra" que entonces la mayoría comprendimos muy bien. No sé si las guerras se pueden diferenciar en algo, si hay alguna circunstancia que las haga mejores o peores. Lo que sí las diferencia es el análisis de si podían haber sido o no evitadas. También la causa que las origina, esa también puede ser diferente en según qué guerra. Lo que inevitablemente las iguala son las consecuencias: estas siempre son las mismas, y siempre las sufren los mismos. Por eso en mi interior siempre habrá un no a cualquier guerra. Pero ya nos han explicado ustedes ayer que esta es una guerra legitima. El apoyo de la ONU así nos lo tiene que hacer entender, aunque dentro de la organización también ha habido muchos peros que se procuran silenciar. La repetición contínua de la humanidad de la que se revisten los hechos es un hecho que nos ha de quedar muy clarito a todos ¿verdad?; esta intervención militar es una acción humanitaria.

No puedo por menos que verle la ironía y el sinsentido a los hechos, además del agravante que es saber que Gadafi  no parece entenderlo así. Y mientras observo su figura exaltada, absurda y con cierto matiz de locura, pienso que lo que a mí personalmente me gustaría que me explicasen, no es lo humanitaria o no que es esta guerra, su legalidad, su inclusive necesidad, sino la diferencia que puede haber entre estos dos elementos, esos dos sátrapas que son Gadafi y Sadam.


Ayer estuve escuchando por radio la intervención del Presidente del Gobierno en el Parlamento explicando los hechos, las circunstancias que los preceden y que hacen de la intervención algo inevitable. Zapatero se ha implicado con entusiasmo en la intervención militar contra Gadafi. El congreso también ratificó por mayoría la intervención en Libia. Es una intervención humanitaria, dice, para defender a los ciudadanos de los ataques de las fuerzas libias. Afirma rotundo que la intervención se ajusta a la legalidad vigente; es una guerra además de humanitaria, legal. Reconozco que estas cosas me ponen los pelos como escarpias. Y que la duda sobre todo lo que se dice, sobrevuela mi entendiemiento, lo supera. Una guerra es siempre y será, una atrocidad.

Es cierto que las acciones de Gadafi habrían de ser frenadas; los hechos lo confirman, eso es evidente. Pero, ¿por qué hoy si hasta ayer se le han reído las gracias y por su Jaima han pasado líderes mundiales que no han levantado un sólo dedo para denunciar su absoluto despotismo? Libia se encuentra hoy inmersa en una guerra interna que ha sido amplificada por la comunidad internacional. Gadafi es una caricatura exaltada que no tiene el menor rubor de utilizar escudos humanos que preserven su figura. También ha demostrado que bien poco le importa matarlos. Ejerce un gobierno déspota que está dispuesto a quitar del medio cualquier hecho que le contradiga. Por supuesto que hay razones de peso para obligar a Gadafi a repensar su actitud, a que se retraiga y a que cambie de actitud, pero no dejo de pensar que su despotismo no es en absoluto algo nuevo,  y que hasta no hace mucho diversos mandatarios europeos parecían reír sus gracias. Occidente, en concreto España, le vendía armas también muy alegremente. Claro está que entonces las comodidades occidentales no estaban en juego, sólo miles de vidas en África.

Lo que me pregunto hoy, ya no es tanto por qué se decide intervenir Libia, sino por qué se hace precisamente en Libia y no  en otros lugares donde el poder es igual de tirano o más. Países en los que no ser respetan los derechos humanos, entre ellos, la vida. La vida de los que piensan diferente, la vida de los más débiles, la vida de los desheredados de la tierra. Y al contrario que la Sra Chacón, hasta se podría pensar que Irak también tenía su lado humanitario, esto se lo tendríamos que preguntar a los Kurdos, a los que quedan vivos, después de la la limpieza étnica que sufrió el Kurdistán bajo el mandato de Sadam. Ellos sí sabrían explicarnos las razones humanitarias que explicarían la guera contra Irak. Pero es evidente que los Kurdos nunca estuvieron en el punto de mira de los aliados que entonces decidieron atacar Irak. Los intereses son siempre otros.

Lo único que prevalece en mi pensamiento es que una guerra siempre es una atrocidad. Inhumana, delirante y de insospechadas consecuencias. Las guerras, lo único que tienen definido, es la causa que las origina; se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo terminan. Hay que quemar muchas naves, hay que sopesar los hechos y el escenario antes de embarcarse en ninguna guerra, porque sus consecuencias, siempre las asumen los desheredados de la tierra; personas inocentes que sin tener nada, lo acaban perdiendo todo. Y sí, sé que simplemente soy una ciudadana de a pie, que la política internacional es más compleja de lo que podamos imaginar, pero también sé que una vida tiene el mismo precio en cualquier escenario, aunque parezca que lo hayamos olvidado. El mundo es un escenario de dolor en demasidos lugares, sin embargo muchos de ellos jamás son mencionados. Hoy Libia, es el único punto de mira, y parece no haber ningún desajuste más. Como si el resto del mundo estuviera de rositas.
_________________________________________




"No se puede estar en el mundo sin volverse uno furioso por las barbaridades que ocurren todos los días".
Joumana Haddad.

 JOUMANA HADDAD; UNA ESCRITORA LIBANESA. R5


______________________________________________________________________

NO HAY PALABRAS.

Fuente @twitter.


No he realizado ninguna entrada dedicada a Japón, no creo que la palabra pueda contener ni describir el horror que una imagen, de las muchas recibidas, llega a transmitir. Eso no implica olvido. Sigo con mucho interés las noticias que sobre Japón nos llegan, y quiero expresar la admiración por quienes con su valentía y firmeza permanecen allí para contar cómo son y están ocurriendo las cosas.

Almudena Ariza (RNE)

También en quienes sin descanso, están al pie del cañón para que la seguridad en las centrales nucleares sea la mayor posible. Creo que estos sucesos son un punto de inflexión para no dejar en el olvido el debate de la reestrucuturación de las fuentes de energía a nivel mundial. Pero hoy, esta entrada, está dedicada a quienes con su presencia están tratando de evitar el desastre añadido que sería una catástrofe nuclear. Ellos, que permanecen al pie del cañón, se juegan íntegramente la salud y la vida.


EFECTO DOMINÓ.



La comunidad internacional se encuentra ante un momento tenso, ante una situación de posible cambio, quizá una transformación comparable al cambio ocurrido en 1989; el fin de la guerra fría. En 1989, dejaba de existir esa barrera física e internacional entre el Este y el Oeste.

Hace años, oí decir a un profesor, que el verdadero reto del siglo XXI sería la confrontación entre el mundo de Oriente y Occidente; que las consecuencias del colonialismo y protectorado que había existido en Oriente Medio y en el norte de África eran una asignatura pendiente de la comunidad internacional, y que algún día saldría a la palestra. El presente de esa asignatura es ahora.

Francia y Gran Bretaña a día de hoy consideran posible la intervención en Libia si la ONU y la Liga Árabe lo permiten. Las implicaciones y las consecuencias que ello supone han de ser tenidas en cuenta porque una intervención militar siempre tiene un coste humano considerable.

Siempre han de ser tenidos en cuenta los efectos que siguen a un cambio de fichas; el efecto dominó que supondrá mover la primera ficha que hoy es Libia.  Una intervención militar siempre tendrá consecuencias en las relaciones internacionales. No podemos negar lo evidente; cual efecto dominó, el cambio de una ficha, la intervención de determinadas coordenadas políticas van a influir en las distintas relaciones que los países tienen y tendrán.

El efecto dominó es una realidad que planea sobre la comunidad internacional, del que a priori sólo se sabe la causa que mueve la primera ficha. Luego ya no se sabe cuántas irán detrás, ni el efecto que tendrá sobre ellas. La comunidad internacional está ante un reto de considerables consecuencias. Una vez más salta a la palestra la legitimidad de una intervención; en qué condiciones la ingerencia de los países considerados democráticos y líderes mundiales sobre los países no demócratas es una acción legítima. ¿En qué condiciones se ha de encontrar un país para que pueda ser legítimamente intervenido por la comunidad internacional?, ¿y cuando se deciden las condiciones, se interviene en todos los conflictos en los que el sufrimiento humano por el recorte de derechos es una realidad?, ¿o sólo se realiza dicha intervención en aquellos países en que si no se interviene se pueden ver recortados nuestros cómodos derechos y necesidades occidentales? Yo no niego que la intervención sea necesaria, los derechos humanos están siendo claramente aplastados, pero no soy especialista en relaciones internacionales. Sólo pienso en por qué unos países son intervenidos, y otros, con igual o superior cota de deshumanización, caen en el olvido de la comunidad internacional, en el olvido de las organizaciones mundiales que han sido creadas expresamente para la tutela de los derechos humanos en el mundo.

La unión europea no tiene una posición clara; las posturas entre Francia y Gran Bretaña frente a Alemania e Italia están desencontradas. España parece que comienza a tomar posiciones claras, está a favor de la intervención, así lo declaraba la Ministra Carma Chacón hace un par de días. Alemania e Italia se muestran reticentes;  tienen un evidente respeto a las consecuencias de una intervención. Especialmente Italia, que teme una avalancha de refugiados. Francia, después de la gestión de la anterior Ministra de Exteriores, considerada pasiva y promovida por intereses personales y no políticos, como contrapeso a esa situación, quiere liderar la iniciativa, y junto a Gran Bretaña está a favor de la intervención. Países como China o Rusia, no declaran una posición clara ante los hechos ni ante sus consecuencias. La relaciones internacionales están ante un buen reto.

Francia presenta un plan global que aúne diferentes iniciativas; la salida de Gadafi, enviar una señal política clara al Consejo Nacional Libio _bien con el reconocimiento absoluto  o sólo como interlocutor válido pero sin legitimidad para representar al pueblo libio (este es uno de los puntos de discusión)_, observar y estudiar las opciones militares, tener en cuenta el estudio de soluciones humanitarias, la activación completa del embargo sobre armas, y un apoyo reforzado para la posible llegada de refugiados a Europa.

Si hay o no un apoyo de la Liga Árabe, eso es aún una incógnita, aunque lo que si queda claro es que no apoyarán una intervención militar. Además, a la intervención militar se le exige la existencia de  un valor añadido; la condición de que sea necesaria. Se necesita que se dé la realidad de un mandato jurídico claro, es decir, el apoyo de la ONU. Y un fuerte apoyo regional: el norte de África no puede ser intervenido así como así, la ONU necesitará del apoyo político de la Liga Arabe, de la Unión Africana, los Países del Golfo. Mover ficha no será tan fácil, y si se mueve, se habrá de tener en cuenta que como mínimo, las consecuencias nos van a sorprender.

Yo me pregunto, ¿cuándo y por qué se hace necesaria la intervención en los asuntos de otro país?, ¿por qué hoy la intervención sobre Gadafi y no ayer o mañana? La ingerencia internacional sobre un país concreto, ¿es una decisión que afecta a otros países de la comunidad internacional en los que los derechos humanos son aplastados o sólo sobre aquellos que tienen un claro interés "petrolífero" en las economías occidentales? (...)

La comunidad internacional está ante una coyuntura difícil. En las relaciones internacionales siempre empieza el movimiento con una ficha, a partir de ahí, se pondrán  en juego el resto de fichas. El efecto dominó, es una posible consecuencia; unas fichas caerán, otras quizá no, pero ya no tendrán la misma perespectiva. Cuando un país cambia, cambia el mundo; cuando un país cae, los demás tienen ante sí otra perspectiva, también otra capacidad de querer y poder actuar.  Cuando una ficha se mueve, todo el entramado y estructura de relaciones internacionales está en juego, y nunca se sabe bien, ni se puede calcular, las consecuencias exactas. Occidente y Oriente empiezan a mover ficha y el mundo entero permanece a la expectativa.

Si quieres ver el reportaje completo, pincha en el enlace siguiente:

ENEMIGO SILENCIOSO.

Ojalá lo ocurrido sea la palanca que eleve la reflexión a los medios de comunicación, a la opinión pública, a los gobiernos, a la comunidad internacional, y a la conversación del día a día. Los efectos letales del material radiactivo no sólo afectan a la generación que vive los hechos, afectará también a las generaciones futuras. Y ese, es un precio demasiado alto. Es tiempo de alternativas, de estructurar los cimientos de un futuro que  no tenga como moneda la calidad de vida y el derecho a la salud de las futuras generaciones.

¿SOLO UNA ANÉCDOTA?

Aunque en un comentario anterior le decía a Tomae que la entrada egipcia no sería posible, es cierto que tampoco quiero que Egipto pase desapercibido en mi blog. No conozco en profundidad la historia de ese país, sólo por encima. Tampoco conozco a su pueblo, a sus gentes, y nunca he vivido allí. Lo que sé, lo sé por los libros de historia, los libros de viajes,  así que sería muy osado analizar desde mi ignorancia esa etapa de transición  que hoy comienza Egipto, de la que sólo conocemos  el cómo ha sido posible. Egipto está viviendo una historia apasionante, y sólo por eso ya se hace interesante de verdad. Esa revolución pacífica, ese llamado polvorín virtual, es el inicio de algo muy serio, y todo está aún por venir.

Sin embargo, sí quiero dejar con esta pequeña entrada, el reconocimiento hacia esos profesionales que se la han jugado por informar; por obsevar y entender unos hechos históricos que sin duda moverán los ejes de las políticas internacionales de muchos países. Si un país cambia, se modifica su alrededor. Si un país cambia, el mundo cambia. El futuro hablará cuando ya sea pasado, hoy sólo nos queda esperar, hoy muy pocos pueden asegurar qué es lo que puede pasar de ahora en adelante. Más si nos paramos a pensar que ayer tampoco pudimos imaginar el presente que hoy vivimos. Es lo que tiene la libertad, la de cada uno, y evidentemente la libertad de muchos; que es admirablemente imprevisible.


"Nadie puede predecir el destino de las revoluciones
y su verdadero significado sólo llega a revelarse en toda su plenitud
cuando han transcurrido varias décadas.
Las revoluciones se resuelven con consecuencias imprevistas." 



Sirvan estas imágenes de Egipto como homenaje a las personas (conocidas o no) que han visto coartada su necesidad de expresar lo que piensan y sienten en su propio país, que han sido castigados con el recorte de su libertad y el silencio de su tiempo. No ha sido una revolución sangrienta, pero como casi toda revolución, ha tenido su precio. Sus víctimas. Ese es el precio que se ha pagado en  Egipto durante estos días. Ojalá el derecho a informar y a estar informado pueda ser una realidad, un hecho, a partir de ahora, sin tener que pagar un precio.

La corriente de simpatía y empatía hacia las reivindicaciones de esa multitud entusiasta y vital de la plaza de Tahrir nos ha puesto de su lado, ante su mismo empeño. Y ahora, ahora es el momento de la reconstrucción. Es el tiempo de una nueva era. He leído en algún periódico que la línea de metro que llega hasta Tahrir se detiene en tres estaciones que reúnen en su transcurso el nombre de los tres hombres que gobernaron el país durante los últimos 57 años; Nasser, Sadat y Mubarak. Comentan que ha habido voces que piden que se cambie el nombre a la dedicada al presidente recién derrocado.  Pienso en mi fuero interno que sería en sí una mínima preocupación, no lo sé, pues toda reconstrucción necesita del no olvido. El futuro se construye desde el entendimiento, aceptación y comprensión del pasado. Toda reconstrucción debe basar sus pilares en el recuerdo de la propia historia. Un país no debe olvidar nunca en su presente, su pasado, sino que tiene que entenderlo, estudiarlo y comprenderlo mejor si lo que quiere es la posibilidad de un futuro mejor; un tiempo más libre, menos amordazado. El silencio, la callada, y el olvido sólo nos llevarán a un nuevo error; igual o diferente, pero error al fin y al cabo.

Egipto durante estos días, ha sido un verdadero polvorín para el derecho de la información; dar y recibir información no era sentido como un derecho a respetar. Ha habido un precio por informar y no tiene que ser olvidado.

Paradójicamente, esa libertad de expresión, la necesisdad de informar, pensar y difundir esas ideas,  fue la piedra a partir de la cual se hacía posible un futuro distinto.  La libertad de expresión que hoy es  Internet ha sido esa primera piedra sobre la que se ha edificado toda una revuelta que ha provocado la caída de un gobierno anclado en su poder durante décadas. Internet  ha hecho creíble el mensaje de que otro Egipto era posible.

La libertad de expresión ha sido un hito, aunque no debemos olvidar que sigue teniendo un precio muy alto  en demasiadas partes del mundo. Y que muchas veces, se trata de un precio demasiado alto.

Ahmed Mohammed Mahmoud, Al-Ahram, periodista muerto.
Otros datos:
_ Periodistas agredidos o atacados sin detención: 75
_ Periodistas detenidos dos horas y mas: 72
_ Periodistas desaparecidos (sin noticias hasta el moment): 7
_ Material destruido y locales atacados: 25
_ Medio de comunicación mas atacado: Al Jazeera con 3 reporteros agredidos y 4 detenidos (después liberados) y un local dañado.
_ Nacionalidades de los periodistas víctimas: EEUU (29 + un equipo de VOA) Francia (18) Polonia (9) y Qatar (7 - todos de Al Jazeera).

Kareem Amerk; primer bloguero encarcelado por expresar sus opiniones en internet.

ENTRADA SIN PALABRAS

“Las mujeres son la única esperanza de África, amigo mío..."
Markus Lorbeer, en “El Jardinero Fiel” de John Le Carré.




El 95% de las mujeres de Africa ha sido sometida a esta práctica inhumana; la mutilación genital. Sufrirán secuelas físicas y psicólogicas toda su vida. Es una práctica brutal por sus consecuencias, es realizada en condiciones de asepsia imposibles, y totalmente discriminatoria e inhumana en esencia. Una práctica ancestral que pone de manifiesto la situación de infrahumanidad en que viven millones de mujeres. Hoy, día mundial contra la mutilación genital femenina, la presencia de esta entrada quiere ser una firme repulsa. No nos puede ser indiferente el sufrimiento de millones de personas.





El último camello de la fila, camina tan deprisa como el primero.
Lo que nos pase a cualquiera de nosotros, afecta a todos los demás.