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DEBATE vs REALIDAD.

Los días tienen una agenda ajustada. Escapo a su ritmo y puedo conectarme a la radio en estos minutos que le robo a la llenura de los días. No todos los días es posible el robo.

Escucho en radio5.rne la sesión de control al Gobierno en el Senado. Oigo debatir sobre política económica, déficit, dinero público, endeudamiento, austeridad, crecimiento, paro, recortes, políticas sociales y demás realidades que nos invaden. ¿Son nuestros políticos conscientes de que sus decisiones suponen un coste en salud, conocimiento, justicia, educación y futuro para las familias?

Tengo la sensación de que mientras ellos se vanaglorian de su dialéctica, la ciudadanía está colapsada por las consecuencias. No hay demasiado tiempo para entender, comprender y sacar conclusiones de las idas y venidas de la política. Yo no lo tengo, pero la realidad recae sobre mi economía familiar sin piedad.

Me pregunto dónde queda el control de los ciudadanos sobre la gestión de su gobierno, gestión que no prioriza en necesidades vitales. Candentes los recortes en sanidad y educación hemos de ser conscientes de que  esos derechos han de ser irrenunciables, y que su posibilidad la construimos entre todos. Estoy convencida de que los que discuten ahí no tienen ni idea de qué es lo que ocurre exactamente aquí. Les viene muy bien además que estemos ocupados, porque aunque estemos intentando rascarle unos minutos al día para poder acceder a la realidad, nuestro gesto no les afecta. Ellos seguirán siempre a lo suyo, y lo suyo no es lo nuestro, por mucho que nos representen.

CONSUMO RESPONSABLE.

fuente: fronterad.com

¿Es tan difícil comprender que un producto barato lo es porque el coste de producción se ha minimizado? ¿Nos resulta tan difícil deducir que el abaratamiento de ese producto tiene casi siempre un precio en términos de deshumanización? Cuando se lanza al mercado un producto más competitivo, los costes sociales se han ido reduciendo para que el precio sea más bajo. La materialidad es la misma prácticamente, lo que cambia es el contexto de la mano de obra, el coste de su protección, el minimalismo a que se reducen los derechos del trabajador. No tengo ya palabras cuando son los productos de lujo los que se realizan en estas condiciones paupérrimas. Es desolador.

¿Necesitamos de verdad tantas cosas? ¿No sería más humano tener menos aunque nos costase tanto como tenerlo casi todo y pensar que esa puesta en el mercado no ha costado la anulación de los derechos de cualquier trabajador? Si así fuera, ese obrero con esas manos  tendría derecho a unos días de baja temporal para recuperarse. Así de simple. 

Analiza cómo gastas tu dinero, eso es lo que define perfectamente quién eres. Asumamos y realicemos un consumo responsable. Nos estamos volviendo ciertamente demasiado locos. Demasiado irresponsables también.

SERIEDAD.





No podemos competir si los inversores no confían en nosotros, y si no somos un país serio y solvente no hay confianza. Si el dinero que se le presta a España tiene semejante prima de riesgo, será difícil solventar la deuda. Los especialistas hablan de una situación dramática, y planea la posible eliminación de la Ley de Convenios Colectivos. Supondría relacionar la nómina que percibo con la productividad de la empresa en la que trabajo, lo que aunque razonable, según el buen hacer del empresario o no, me coloca como trabajador en una circunstancia arbitraria e insegura. Austeridad del gasto público, lo que puede implicar recortes sociales pues si no hay, no hay. Así ocurre en muchas familias a día de hoy, que no hay. Luego recorte que te calzas, en lo menos necesario y en la algo necesario. No queda otra. A nivel familiar se entiende, por supuesto.

También es fácil de comprender desde el punto de vista económico, pero la realidad  nos obliga a pensar en la situación real en la que se queda el ciudadano de a pie. La situación que atravesamos es complicada, así que sinceramente, las primarias del PSOE me la traen al pairo. Esa decisión le pertenece a su gobierno interno, a su comité federal. Supongo que cada partido coloca en su primera fila a los más capacitados. Sí, lo sé, supongo demasiado. Pero hoy le doy a Bono todita la razón; estamos en una tesitura en la que los problemas de sucesión de un partido no son la cuestión a analizar. La realidad del ciudadano es precaria, es ahí donde se ha de centrar la gestión política. Piensen en esos cinco millones de parados que existen.

Desearía que una vez pasadas las elecciones del 22 de mayo, los políticos se pusieran a trabajar. Si Zapatero considera que tiene la estrategia necesaria, la hoja de ruta adecuada para que España no se hunda  más en el fango, que siga adelante. Yo esto personalmente lo dudo respecto de un líder que no ha sabido mirar de frente a los problemas que se le han venido encima, quien además de no verlos, los ha negado reiterativamente. Si no, si la hoja de ruta no existe, que sea honesto _aunque a estas alturas me sorprendería considerablemente_ y que adelante las elecciones. Por otro lado el PP que se centre. Que elimine ya toda resaca electoral y no se deje llevar por la soberbia de la victoria. La soberbia, señores, no tiene nunca buen puerto, y tengan en cuenta que si el ciudadano les ha dado el voto, es para que hagan algo, de todo eso que dicen que pueden hacer.

Señores políticos, si ustedes están en el puesto que están, es en representación de un pueblo que tiene el cinturón en el cuello, y que lo tiene bien pero que bien apretado. Su deslealtad hacia las personas que representan, en tanto gobierno y oposición, nos ha llevado a estos escenarios de incertidumbre, angustia e inseguridad. La realidad de sus despropósitos la pagamos siempre nosotros, así que procuren ser quienes nos dijeron que querían ser en la campaña electoral y de una vez por todas pónganse a trabajar. Siento verdadera vergüenza cuando oigo los debates que se organizan en el parlamento. Hoy sin más, me estaba atragantando mientras escuchaba la radio, durante la restrasmisión de la sesión en el parlamento para el control del gobierno. Sinceramente me parecen ustedes una panda de colegiales con tanto aplauso. Está España como para aplaudir...




Hablando de datos...  España no volverá a tasas de paro del 9% hasta 2026, según la OCDE. El nivel medio de desempleo se quedará de media en el 19,3%, y no en el 17,4% que había augurado en su informe precedente. También afirman que España tardará 15 años en volver a la tasa de paro previa a la crisis. Son muchos años 15, afecta de lleno a la vida laboral de toda una generación que busca por primera vez empleo y a la que está en activo, tenga trabajo o esté demandando uno nuevo. No, no estamos para aplaudir señores parlamentarios. Un poco de seriedad.

LO QUE ESTÁ POR LLEGAR.



Más paro, aumento de los tipos de interés y  menor crecimiento; éstas son las nuevas previsiones macroeconómicas del gobierno. En la macroeconomía, en el estudio del funcionamiento de la economía en su conjunto, el individuo como unidad económica no se percibe, las previsiones manejan cifras en las que nuestra intervención es imposible, aunque sus consecuencias den directamente en la línea de flotación de la economía de nuestra casa. Nosotros, como ciudadanos, hemos de estar a verlas venir, vengan como vengan, y a soportar estoicamente lo que nos caiga.

Supongo, que cuando se habla de todas estas variables macroeconómicas con normalidad, es  además de porque entiendes, porque no te afecta directamente; que su variabilidad no te ponen en el punto de mira ni el bolsillo al aire.

Me gustaría saber por ejemplo qué siente la Vicepresidenta Económica cuando una vez conocido el panorama económico, y una vez estudiado, nos lo cuenta y llega su final de día; qué piensa exactamente cuando se va a dormir. Si sabe o se llega a imaginar en algún momento lo que es una economía doméstica nula. Yo tampoco lo sé a día de hoy, soy afortunada. No sé lo que es no poder dar a tus hijos lo que necesitan, pero confieso que alguna vez he pensado en ello; como los demás, soy un sujeto potencial de semejante tesitura.

La realidad es que a las economías domésticas y a las empresas, no nos queda otra que quedarnos a verlas venir.  Y desde mi cabreo existencial, a la única conclusión a la que llego, tode sea dicho, desde mi ignorancia, es a la de que la vida económica es pura incertidumbre. No digamos ya de lo que llega a ser la economía de mano de estos políticos que nos rodean. Y no tiene menos peso constatar que esa incertidumbre, cuando tratas de llevar a una familia a buen puerto, es una compañera que además de desesperante, es muy angustiosa.  ¿Es este pensamiento también puro populismo, simple demagogia, Sra Ministra? ¿Usted lo creería así?

Quisiera saber si este nivel de incertidumbre pudiera haber sido evitado con un poco más de empeño, previsión y ganas de gobernar, si haciendo lo que había que hacer bastante antes, hubiéramos podido estar en un nivel menos angustioso económicamente hablando. Si al gobernar, al determinar lo que necesariamente se ha de hacer, y ejecutarlo, no se mirara el recorte de votos electorales que ello supondría.  Es sabido que en la vida, si no miras de frente los problemas que te vienen, al final te los comes igual, pero más inflados, más avinagrados y con menos posibilidades de éxito. Y ello siempre con un coste mayor. Da igual si el problema es económico o existencial. O lo miras de frente, o se te sube a la chepa y ya no te lo puedes quitar. Claro que en este caso, quien la paga, no es quien la caga (perdón). En este caso la pagamos los ciudadanos de a pie, es decir, todos aquellos representados. Los representantes ya han blindado más que mejor sus propias unidades económicas familiares.

Es curioso observar cómo la opinión de los economístas y la de los representantes del gobierno, pocas veces coinciden. ¿Por qué normalmente no ocurre? No digamos ya las opiniones de la oposición frente a las del gobierno; hablando de la misma realidad parece que estuvieran en diferente galaxia.  Eso denota absolutamente una manipulación vergonzosa por ambos lados. Para mí que las leyes de la economía se las pasan ambos por el mismísimo arco del triunfo.

El paro, asegura la Vicepresidenta Económica, no superará los 5 millones. Los economistas por otro lado comentan que hasta el 2014 el paro no empecezará a tener un descenso considerable. La tasa de crecimiento del desempleo se estima en un 19´8%, se piensa que no sobrepasará el 20%, pero ya suenan datos de que puede estar en el 20´5%.  ¿Es posible entonces que el paro no supere a los 5 millones hasta ese 2014 cuando a día de hoy el número de parados es de 4.696.600 personas? ¿De verdad puede uno creeerse esto?  El gobierno asegura que la disminución del desempleo se empezará a notar mucho antes del 2014,  y dan como fecha el final de este año. Sinceramente, ojalá pudiéramos creerlo. La tasa de paro es una lacra angustiosa que necesariamente ha de ser solventada.

La destrucción de empleo y las nueva incorporación de personas a la demanda de empleo nos ponen ante una tesitura complicada y en mi opinión, en absoluto solventable y generadora de certidumbres a corto plazo. Nos hallamos en la cuerda floja de la economía. Y siguen las dudas. ¿Cómo fluctuará el empleo? ¿Cuándo se podrá hablar de un aumento de la oferta laboral? ¿Se puede crear empleo en las condiciones y circunstancias económicas a las que nos enfrentamos? Se habla de oscilaciones estacionales durante todo el 2011, y se constata que el crecimiento neto de empleo empezará a notarse en el 2012. Nos queda, si esto es cierto, todo un año con sus 365 días en la incertidumbre de lo que le va a acontecer a nuestros bolsillos. ¿y será posible que sólo sea durante un año con los datos que están cayendo?

El aumento del paro, unido a la subida del precio del petróleo, a la subida de los tipos de interés, y a otras no minimizadas subidas en gastos básicos, nos mantienen además de escépticos, con la moral por los suelos y por qué no decirlo "acojonados". El gobierno en cuestión de petróleo vuelve a ser optimista, pero la cuestión primordial es si el gobierno está siendo realista. ¿Es real todo esto que nos cuentan? Lo cierto es que los datos de unos y de otros no concuerdan, y así,  cuán difícil es oír alguna conclusión honesta. En economía, los profesionales no hablan más que de la palabra incertidumbre, y lo que el ciudadano sabe es que esa realidad que hoy es la incertidumbre en las familias se puede llegar a convertir en toda una crisis existencial, y toda una ausencia de futuro.

Escucho todos estos datos con preocupación y escepticismo, y no quiero pensar lo puede ser oírlos cuando  el paro afecta a todas las personas activas de una familia. Si a todo esto, le uno los datos descubiertos tan sólo en estos días, sobre la corrupción política que se da en nuestro país, el cabreo se vuelve indescifrable. Y me pregunto si realmente nos merecemos esta clase política, ¿de verdad que nos la merecemos?

Y sí, Señora Ministra, ustedes deben ser los primeros en dar ejemplo. No me diga que es cuestión de forma, o que se trata de un simple populismo, cuando se les pide a ustedes que empiecen a recortar gastos. Porque si no es cuestión de fomas y sólo lo es de fondo, el fondo que ustedes manejan es impresionante. Porque va a ser que sí, que los pequeños gestos de ustedes, pueden hacernos ahorrar pero que mucho dinero. Que con lo que cada uno de ustedes gastan al día en dietas, bien podría comer una familia normal durante... ¿un año? Como representantes políticos, les pediría por favor que bajen un poco a la esfera económica de la ciudadanía a la que representan, a la que gobiernan, y de la que día sí y día también, ustedes se ríen a la cara.

Señores políticos, si ustedes decidieran aterrizar en la realidad, si fueran conscientes del día a día de muchos de los ciudadanos a los que representan, quizá se vieran empujados a gobernar honestamente. No quiero pensar en los efectos que tendria si su vocación real  fuera la de gobernar para el beneficio de la sociedad, y no para su propio lucro y/o el beneficio de su mismísima familia y amigos. No quiero pensarlo porque si lo hago, ahora mismo me subiría la tensión enormemente por comprobar el país tan enormemente solvente que seríamos si ustedes no robasen tanto y pretendieran ser lo que son, un ciudadano más. Sinceramente, son ustedes una clase política lamentable.




SORPRESA Y ESCEPTICISMO



Las interferencias políticas en una situación económica como la actual podrían dar lugar a una inestabilidad en grado considerable. Esta es la idea que como principal conclusión sobrevuela en los periódicos después de la reunión de Zapatero con los empresarios más relevantes del país; cuarenta horas de reunión tras las que Zapatero salía con la moral restablecida y la sonrisa a la vista.

Según Botín, la confusión que origina el debate sobre el futuro de Zapatero puede ser perjudicial, y lo necesario sería no plantear de momento ningún cambio ni ninguna decisión, que se ha de frenar el debate sucesorio, y que Zapatero ha de aguantar al  final de la legislatura para seguir planteando reformas, y así acelerar decisiones. Y Zapatero también lo parecía confirmar así ante la prensa:  La tarea aún es ingente y lo esencial a medio plazo es que las reformas culminen, que sean profundas y generen creación de empleo.



Las ideas que se plantearon durante la reunión fueron varias, fueron cuarenta horas con más contenido y puntos de interés que la que expresara Botín, a pesar de que su intervención tuviera cierto protagonismo, así como el gesto de su foto; un empresario que se va poniendo la chaqueta de camino a la reunión, que porta un móvil en su mano, y que camina con celeridad y parece expresar que no tiene mucho tiempo, que no está para escuchar milongas, mientras amablemente comenta: "hoy hace menos frío". Aunque las fotos de los periódicos se centraron específicamente en su imagen, a mi juicio no fue ni mucho menos la única perspectiva ni la más necesaria, aunque sí demostró ser una de las más interesadas en que el protagonista político no cambie.

Por lo leído en la prensa, además de la satisfacción de Zapatero y la perspectiva de Botín, también hubo ruido. Salieron a debate temas  mucho más necesarios de discusión que la continuidad política de Zapatero. Por un lado el empuje hacia un futuro más optimista para la formación profesional; se valoró la creación de becas para jóvenes desempleados de baja cualificación. También se discutió sobre la necesidad de un marco laboral flexible, la de disminuir el absentismo laboral mediante una adecuada cultura del esfuerzo, la necesidad de horarios más flexibles, y la reflexión necesaria para avaratar el coste de la energía. Todos ellos puntos claves que si nos paramos a analizar,  nos tocan directamente y personalmente a cada uno de nosotros.

Sería interminable contar cómo afectan cada uno de esos puntos, analizar por ejemplo cómo es esa búsqueda del equilibrio de nuestra vida laboral con la personal, contar cómo afecta la crisis a esos miles de parados, muchos de ellos, sin cualificación alguna, intuir cómo puede ser su futuro cuando se prevee que en diez años la oferta de empleo será en un 90% cualificada. Son muchos puntos y quizá pocas ideas para afrontarlos, porque tengo la sensación de que todas estas reuniones lo único que generan es una nebulosa de posibilidades que no tienen proyectos concretos, posibles, ni eficaces.

¿Qué se dijo de todo el ruido que hay sobre las Cajas, sobre su coste, su recapitalización, y sobre los deberes que no han cumplido? ¿Quién asumirá ese coste? ¿Qué de la crisis sobre los costes energéticos, de la necesidad de abaratar la energía; qué sobre el sector eléctrico, las energías renovables, el sector del gas y las centrales nucleares? Para el conjunto de los españoles es una realidad que no podemos seguir así, que al margen de los problemas estructurales de la economía nacional que sufrimos todos los días, se necesia un cambio que genere confianza, por mucho que la moral de Zapatero suba con estas reuniones.

No tengo duda alguna de que el presidente del Banco Santander sea un gran financiero, pero de lo que dudo rotundamente, es de que sus intereses vayan a coincidir con los míos, con los de la mayoría del pueblo español. Y lo que aún es más evidente para mí, es que los que pagamos mientras ellos invitan, se reúnen, y piensan en posibles soluciones, somos nosotros, que tenemos la moral por los suelos. No digamos ya dónde se coloca nuestra pespectiva de futuro, porque ya, ni nos paramos a imaginar. El futuro a día de hoy para mí es imprevisible. Ni idea en qué va a parar la que hoy nos está cayendo.

Quizá por ello esta reunión, además de mantenerme con la ceja alta, pero que muy alta, me parece un absurdo, por no decir un circo ostentoso e inútil. Los que perdemos siempre somos los mismos. Y comienzan las preguntas: ¿Estabilidad política para impedir la inestabilidad económica? ¿No han tenido suficiente tiempo o suficiente coraje para intentarlo, durante la estabilidad política de la legislatura Zapatero, que tenemos que escuchar esto a estas alturas de la película? ¿De verdad quieren que nos lo creamos? ¿Puede ser posible que los intereses de Botín, los intereses de esos grandes empresarios sean los mismos que necesitamos nosotros, ciudadanos de a pie preocupados por el trabajo, la salud, la educación y el futuro de nuestros hijos? ¿Qué supone este apoyo de los "grandes" en las filas socialistas? ¿Cómo se interpretará este apoyo de Botín a Zapatero entre quienes están en primera línea para suceder a Zapatero en el hipódromo? ¿Todos estos grandes empresarios que han solicitado a Zapatero que continúe hasta el final de la legislatura van a votar al PSOE? ¿Un partido socialista, preocupado por las ayudas sociales, por el empleo, por la economía de las familias, y por los derechos de los ciudadanos, que no entiende el lucro personal como principal valor en sus proyectos y acciones,  puede tener los mismos intereses que un gran banco, las mismas necesidades que un empresario de alta gama? ¿Qué tenemos que pensar los ciudadanos de a pie, que necesitamos tener un trabajo, unas mínimas garantías sociales, unos derechos laborales en un momento en que la inestabilidad afecta directamente a nuestra realidad cotidiana y nos machaca día sí y día también?

Sé que soy simplemente una ciudadana de a pie, y por ello mismo sé, que todas estas gestiones de los grandes me afectan. Sé que carezco de una formación específica en política o en economía, pero solvento día sí y día también,  los problemas de una pequeña infraestrucura familiar que a todas horas se enfrenta con las consecuencias de la gestión económica y social de esos ciudadanos que tienen como principal función  la gestión de la cosa pública. Ustedes legislan y gobiernan mi vida personal, señores políticos. Ustedes deciden indirectamente qué va a ser de mis ingresos, qué voy a poder solventar o no con ellos. Su gestión me afecta directamente. Y últimamente, a diario, me cabrea. Porque ustedes que me representan a mí, no me tienen en cuenta. Lo que me pensé el domingo ante los titulares de la prensa, es que no entiendo cómo los grandes empresarios pueden ofrecer al ciudadano de a pie. No comprendo que sean los privilegiados interlocutores de un gobierno que me representa. No me cabe en la cabeza que lo que ellos busquen sea lo que necesita la comunidad en la que vivo. Y sobretodo me pregunto, pues nadie estamos libre de falta; ¿todo esto que me viene a la cabeza, podría ser tildado de demagogia, de ceguera o de idiotez supina? Porque a lo mejor es que lo que soy es, además de corta en entendederas, imbécil. Pero luego pienso que no, que imbécil no soy. Y perdonen mi arrogancia.

Si he de expresar con palabras la primera impresión que me produjo leer los titulares de la prensa el domingo serían sólo dos: sorpresa y desconfianza. Y también una sola certeza; ocurra lo que ocurra, decidan lo que decidan, si se equivocan, y si no se equivocan también, quienes siempre lo van a pagar serán los mismos. Seremos los mismos. Pero eso a ellos no les afecta directamente, ellos tienen siempre sus espaldas cubiertas, y supongo que lo que no afecta así, tan de frente, puede incluso que de igual, y que la gestión entonces obedezca principalmente a beneficios propios, empresariales o personales. Que nosotros no somos nadie.

PORTUGAL



Ana Blanco comentaba en twitter que la parrilla informativa de hoy es de tal interés, que es difícil decidir con qué información iniciar el telediario. No le quito razón. Mientras escuchaba la radio y trataba de leer vía internet más sobre lo escuchado, era consciente de que hoy  iba a ser difícil centrarse. Profundizar mínimamente en todo era imposible. El tiempo siempre es demasiado escaso. Tenía que seleccionar e ir hacia aquello que me interesase más, y conociéndome como me conozco, centrarme en una sola noticia iba a ser una dificultad. Sooy, supongo, una metomentodo, aunque ayer por la ncohe la dimisión de José Sócrates, primer ministro de Portugal, a mí ya me dejaba bastante claro que mi interés hoy, salvo que surgiera un nuevo desastre, estaría sobradamente en mi país vecino.


Me parece de sentido común pensar que lo que le acontezca a mi vecino, me puede arrastrar a mí porque juntos habitamos y gestionamos el mismo espacio. Respetado un nivel de movilidad independiente, ante el que no hay consecuencias colectivas, todo lo que remueva los cimientos de su casa va a repercutir en la seguridad de la mía. Por ello, supongo que es evidente que la situación de la economía portuguesa  y su desajuste va a influir en el sistema financiero europeo, y evidentemente, sobre la economía de nuestro país. La deuda portuguesa en manos de la banca española es una muestra de ello, y es que las deudas soberanas son hoy el centro de todos los platos.

Portugal parece colocarse económicamente en la situación de Irlanda y Grecia. Podría ser un subsidiario de rescate económico si así lo solicita. Europa es consciente de esto, lo cierto es que así lo oferta. Portugal, incapaz de solventar sus problemas económicos, y metida ya en lo que parece una clara crisis política, influirá en el sistema finaciero europeo; en el  futuro del euro y sobre el pacto de competitividad que los líderes comunitarios tienen como punto de estudio en su agenda. Los datos están en las tablas. Y Portugal puede hacer que las líneas de lo programado se tengan que reorganizar.

La dimisión de José Sócrates anoche me pilló por sorpresa, estaba delante de otros asuntos. Su dimisión se produce después del rechazo del Parlamento a su programa de estabilidad y crecimiento, el cual ya tenía el visto bueno de la Comunidad Europea. Lo que no entiendo es como nuestra Ministra Económica puede decir que la de Portugal es simplemente una crisis política, cuando esta tiene detrás todo el meollo económico de la crisis económica en la que nos encontramos, la deuda soberana y todo un conjunto de medidas austeras que el parlamento luso no tuvo a bien admitir. De hecho, el Ministro de Finanzas portugués, Fernando Teixeira dos Santos, en días previos había dicho que la crisis política que podría provocar  el plan de ajuste del Gobierno, podría llevar a Portugal a tener serias dificultades de financiación y a tener que pedir el rescate de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Hoy la crisis política en Portugal es un hecho que deriva del desencuentro de sus líderes políticos a la hora de establecer soluciones y proyectos a una crisis económica que es más que evidente. Interpretar como un simple lapsus político toda una crisis económica de tan considerable embergadura es probablemente muy simple. Y lo que al igual que usted queremos, Sra Ministra, es que España no sea Portugal. Y que como usted dice, lo que hay que hacer es fortalecer la economía y llegar a compromisos lo más fuerte posibles. Y añadiría también, que esos compromisos además de sólidos, fueran realistas.

Aunque también es probable que lo único que se pueda deducir de mi entrada, además de la preocupación que por Portugal siento, sea la soberana ignorancia en finanzas que tengo, y la incomprensión que siento ante los conceptos macroeconomía y microeconomía. Lo único que sé es que en tiempos de crisis, la austeridad suele ser buena barca a la que subirse, y que todos deberíamos poner las barbas a remojar cuando vemos las del vecino quemar.

ECONOMÍAS GRANDES Y PEQUEÑAS.






Me ha gustado el discurso de Angela Merkel. Ese advertirnos de que estamos ante la obligación de ser solidarios y competitivos. Que hemos de saber crear una economía innovadora y basada en la realidad porque la competencia es dura, muy dura. Y que el objetivo de todo esto es asegurar el bienestar de los ciudadanos. Comenta que esto supone una discusión controvertida, por supuesto, pero que hay un camino conjunto que puede hacer posible una salida de la crisis; solidaridad, estabilidad y competitividad. Que los países estamos obligados a manejarnos dentro de los límites de una competitividad justa, y que además, es primordial avanzar unidos. Solidaridad a cambio de solidez. Y pensaba que en la vida personal, también es así; la solidaridad se basa en la solidez. Si no soy solvente, si no tengo qué dar, de dónde sacar, difícilmente voy a poder ser solidaria. Me pareció más que evidente.

Comenta una realidad a la que pocas veces se le da importancia; el envejecimiento de nuestras sociedades, y que ello, directamente implicará modificaciones en la edad de jubilación. Los jóvenes no han de acarrear con todo el peso de una sociedad. La vida cambia, los países cambian, y hay que adaptarse para evolucionar. La sociedad en su conjunto ha de asumir la carga que es siempre una transformación, y no sólo una parte de ella.

Habla de la necesidad de seguir elaborando el éxito del euro. Así lo cataloga; el euro como una historia de éxito. El problema no está en la moneda común, el euro no está en crisis. La crisis tiene como origen el endeudamiento, (hemos vivido por encima de nuestras posibilidades) y la falta de competitividad. El euro es una divisa común, y por ello todos hemos de estar a la altura de lo que se espera de nosotros, sin artificios ni engaños. Si los países son parecidos, tendrá iguales reputaciones. Y, ¿dónde está esa posibilidad de ser países económicamente parecidos? Se encuentra en el pacto de estabilidad y crecimiento. En el compromiso de todos ante unos preceptos y variables, sin manipulación, sin tener que reinventar la realidad.

Explica que no está de acuerdo con el eurobono. No está de acuerdo en que todos paguen el mismo interés por las deudas, pues ante el compromiso, no todos realizamos el mismo esfuerzo. Y me parece justo. Es una razón de justicia que se identifique la realidad tal cual es. No podemos fundamentar una economía en la artificiosidad de los datos, datos que nos inventamos y que no  correspondan con la realidad. No podemos ocultar que hemos actuado de diferente manera o con menos compromiso, por muy dura que sea la realidad a la que nos enfrentemos. Si queremos la posibilidad de un euro competitivo quizá debamos tragarnos muchos sapos, sí, y  tal y como lo explica ella , sea necesario el compromiso con el pacto de estabilidad para conseguir un crecicimiento en el futuro.

¿Y qué significa ese pacto de estabilidad? Exactamente, que no podemos gastar más de lo que ingresamos. Que se ha de poner un límite al endeudamiento. Lo considera un instrumento de disciplina básico. La necesidad de adoptar reformas profundas. No, no es fácil, dice. Y en ese pacto han de estar las entidades fundamentales en toda nación; gobierno, sindicatos y empresas. Todos deben estar.

Mientras escuchaba a la Sra Merkel aterricé en la economía de mi familia; economía que gestiono habitualmente. Y me dije que por supuesto, que ante épocas de crisis, todos tenemos que hacer reformas constantemente. Y ajustarnos el cinturón. Y que procuramos no ir con bagatelas y mucho menos con mentiras, para poder quedar mejor. Cuando no hay, simplemente no hay. Cuando se ha despilfarrado, se ha despilfarrado. Y si se ha ahorrado, se ha ahorrado. Gestión desde la realidad, eso siempre.

Todos vivimos en crisis alguna vez, y he de reconocer, que aunque ahora vienen mal dadas, a mí me vinieron peor dadas mucho antes. Y escuchando la radio, me dí cuenta de que no soy diferente a la Merkel, y desde su discurso aterricé directamente en la economía familiar de mi casa. Siempre he sido consciente de lo necesario que es no vivir por encima de lo que uno ingresa. Aún así, tengo hipoteca, no veía otro modo de poder comprar mi pequeña casa. Y económicamente he vivido en torno a esa transformación, vamos, como que ese pequeño detalle es lo que ha dado un giro total a mi cartera. Nunca había sentido semejante peso sobre mi economía. El reso del gasto familiar se transforma. Y el peso, el peso por supuesto lo llevamos todos los individuos de mi pequeña sociedad familiar; jóvenes y adultos. Faltaría más. Porque digo yo, que no iba a ser yo la única que hiciera recortes en gastos. No. La obligación de sostener esa deuda, ese cambio, es de cada miembro de mi familia, hasta el perro. Y por supuesto que quien no es solidario, es reconocido como tal. Nada de datos artificiosos, ni menos implicación en la deuda por parte de algunos individuos. No. Cada uno se implica con su porcentaje. Y cada uno ha de asumir su obligación. Unos no se compran ropa nueva, otros se compran bolis bic y se olvidan de los pilor, y otros gastan menos en golosinas y más en cuadernos. Cada uno, a su nivel. Y desde luego todos a una, ahí, cumpliendo el pacto de estabilidad para hacer posible el crecimiento en algún momento, que digo yo que llegará. Es  obligación de todos ahorrar; cada uno se ajusta y reajusta a su nivel. Y por supuesto, el salario adjudicado a cada una de las partes no va en razón del índice de precios al consumo. No. Ese es un ideal en mi casa, sí. Sería maravilloso, eso también. Sería una bendición saber que por mucho que suban los sueldos, el poder adquisitivo de cada individuo en mi familia no va a disminuir. Y una utopía también. El poder adquisitivo es lo más variable que existe, al menos esa es mi experiencia, y mientras los ingresos y/o beneficios sean los mismos, todo sigue igual. Si tienes que cambiar de boli, cambias, y si en vez de comer marisco comes garbanzos, pues estate contento; aún comes. Una premisa está clara en esta pequeña sociedad familiar; si no hay beneficios, no se sube el sueldo a nadie. Si no sobra después de haber colocado lo estipulado en el saco de la deuda, y otro poquito (este asunto es más negociable según de qué necesidades o caprichos se pongan en juego) en el saco del ahorro, entonces todo sigue igual. Y si disminuyen los benficios, disminuyen las propinas.

Sí, me ha gustado la Sra Merkel, su discurso. Aunque supongo que en todo esto, habría que profundizar más, que mis conclusiones son insuficientes por ignorantes. Que existen la macroeconomía, y la microeconomía; y que es una realidad que una y otra no van a la par. Sí, lo he oído. Y he de decir que sus singularidades siempre me dejaron  perpleja, esa es la verdad. Y que a mí eso de la macroeconomía está a otro nivel que la economía de los individuos...  me fastidia. No lo entiendo. No puedo comprender que el individuo no cuente, y me cabrea.

Y como no está en mi manera de comprender el mundo quedarme con lo primero que escucho, y me reoconozco ignorante respecto a ciclos económicos y economías diversas, quise escuchar más. Otras opiniones, algo que pusiera objeciones a lo escuchado con argumentos sólidos y razonados. Busqué y encontré las opiniones “políticamente incorrectas” (así las define su autor) de D. Antón Costas, Catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona (qué bonita es Barcelona, por cierto). Y me quedé hasta un poco cabreada.  Me han parecido de una contextualidad improcedente y absolutamente ridículas, pues al autor, por categoría intelectual podría haber diseccionado el discurso de Angela Merkel de una manera excepcional. Y que comenzase su discurso con esa extrapolación del culpable católico ante el virtuoso luterano ya me puso de mal humor. Tampoco conozco las circunstancias en las que fue realizada esta entrevista. Lo cierto es que me resultó decepcionante y de un cierto tono manido y con tono en falsete. Qué importante es la voz en la radio. No dudo de su veracidad, además, no estoy capacitada para desmentirla, y confieso que me molestó lo que dice sobre lo inadecuado que ha sido el ahorro alemán. No entiendo la argumentanción de sus conclusiones, pues para mí el ahorro siempre ha sido vital. No comprendo por qué el ahorro puede llegar a ser un nubarrón que arrasa todo un campo en unas horas. He de reconocer que le he escuchado desde la desconfianza, y que su discurso no me parecido argumentado.

Es evidente que quien me ha convendido es la Sra Merkel. Otra cosa es que me gusten poco o nada las consecuencias a las que nos arrastra su argumentación. Me afectan directamente. Estamos a verlas venir. Y hablando del presente, quiero dejaros algo que ayer escuché. Oírlo era como sentir un poco de aire fresco, que ya se necesita, ya. Os lo dejo también, por si también queréis argumentar la brisa.



UN FUTURO SIN PRIVILEGIOS.

Hoy de camino al trabajo, mientras conduzco escucho la radio. Al llegar aparco, y como he salido muy pronto de casa me quedo un rato enganchada a la radio. Me quedo escuchando temas económicos; claro, es inevitable. Hoy todo es economía. ¿Acaso antes no lo era?, me digo.

La credibilidad de la economía española vuelve a sufrir un buen golpe. La agencia de calificación Moody's puso en revisión la calificación de solvencia de la deuda española, todo esto es comentado por los tertulianos. También se comenta la respuesta de Elena Salgado, cabeza de la cartera de economía; ella está más o menos segura que a la vuelta de un corto plazo, la agencia tendrá que revisar su juicio, y adelanta en breve la publicación de los datos autonómicos para disipar cualquier duda. La autonomías a debate. La tertulia es rápida y ágil. Los tertulianos comentan la mala gestión del sector autonomías, pero también abordan la realidad que hoy se vive espectante por los recortes que se avecinan en el gasto social. Y ahí me he quedado escuchando atenta, pero que muy atenta. El meollo del reajuste de pensiones está en la picota; me parece increíble que algunas pensiones, por ridículas, puedan ser más recortadas... y escucho atenta.

El recorte de las pensiones es un tema que es causa beligerante para los sindicatos, que amenazan con huelga general. La misma agencia Moddy´s diagnostica que la gestión de su solvencia ha sido insuficiente. Los datos hablan; en la sociedad la proporción entre persona activa y persona jubilada es de 3 a 1. Y que en un futuro medianamente cercano, la proporción será inversa; por cada tres jubilados habrá tan sólo una persona en activo. Esto es una carga tremenda para la población activa. Eso quiere decir que, o se amplían los impuestos a la persona que trabaja, o disminuye el coste económico de la población jubilada. Comentan además que actualmente, económicamente es imposible que se les cargue con más impuestos a la población activa, pues ello llevaría necesariamente a una mayor recesión de la economía. Teniendo en cuenta como estamos, esto sería una especie de hecatombe.

La situación no es fácil, más bien lo contrario; muy complicada. Pero nos perdemos en gritos, exclamaciones y reclamando derechos que no sé muy bien cómo se pueden costear. Los números cantan. Los sindicatos también cantan. Y en medio de todo esto se hace evidente una realidad; la recesión demográfica. Es una evidencia total; la pirámide ha cambiado drásticamente. No es sostenible la misma capacidad en la pirámide de pobalción actual que la de la pirámide anterior, en la que la población joven era mayoría. La recesión demográfica, señores, también canta. Por mucho que a mi juicio las pensiones no puedan ser tocadas, que hay servicios sociales que son un derecho fundamentel (pensiones, educación y sanidad) y que no deberían ser recortados, lo cierto es que los numeros cantan. Y lo hacen rotunda y cruelmente. Si la economía no puede reactivarse, difícilmente vamos a poder costear servicios sociales fundamentales que hasta ahora sólo nos habían parecido un derecho. Pues bien, señores, ese derecho tiene otra cara; la obligación. La de todos. Y todos estamos llamados a apretarnos el cinturón. La reforma de las pensiones es una amenaza, actualmente se plantea un recorte, y todos nos lamentamos, por supuesto.Pero lo que nos jugamos es la ausencia definitiva de una jubilación decente para el futuro de los que hoy estamos siendo laboralmente activos si no podemos salir de ésta. Yo no soy economista, pero me impresionan todos estos datos y la tranquilidad con que todos hablan, dicen, y niegan la realidad esas personas que dicen tener vocación por las cosas de la polis. La politica, esa sabiduría definida como el arte de lo posible, a estas alturas lo  que me parece es el arte de lo lamentable.

Y luego he pensado que los jubilados actuales han tenido una vejez de lujo, y revisando el pasado, observo que su infancia no fue ni mucho menos como la mía. La mia fue privilegiada. Y pensé que la historia, el devenir de los acontecimientos, quizá tiendan a la paradoja. Quizá a mi me toque vivirlo al revés; y que mi jubilación no llegue a ser nunca como la de ellos. Pero amigos míos; cuando sales al mundo desde la comodidad de una infancia mimada, no será fácil adaptarse. Mucha perplejidad intuyo en el gesto de mi generación ya jubilada. Hoy, tan convencidos estamos de que el Estado nos solucionará todo, que ni tan siquiera nos entra en la cabeza que quizá algún día, la educación, la salud y tu propia jubilación, te la hayas tenido tú antes que pagar. Está claro que lo nuestro es exigir y no apechugar. Y que ni se nos ocurre analizar honestamente la que nos está cayendo. Y la realidad es  que de donde no hay, no se puede sacar. Nunca. Si la economía sigue en receso, no habrá gasto social. Y en esas estamos.